El Cardenal Blase J. Cupich visitó Puerto Rico con una misión clara: llevar un mensaje de esperanza y reafirmar el compromiso de la Iglesia con la reconstrucción del país. Durante nuestra conversación, el Cardenal compartió su visión sobre el papel de la Iglesia en tiempos de crisis, su experiencia con la comunidad puertorriqueña y el llamado del Papa Francisco a una Iglesia más comprometida con la justicia social.
EVPrensa: Su Eminencia, en 2017 el Papa Francisco le confió la misión de apoyar el proceso de recuperación de la Iglesia en Puerto Rico. ¿Cuáles fueron sus impresiones iniciales sobre la situación en la isla?
Cardenal Cupich: Bueno, en primer lugar, quedé impactado por la devastación, la destrucción total del sistema de infraestructura de los servicios públicos, así como por los daños a edificios y hogares. Me impresionó mucho la magnitud del desastre y la necesidad de un esfuerzo total para la reconstrucción. Al mismo tiempo, también me llevé una sensación de esperanza al ver la resiliencia del pueblo puertorriqueño. No se rendían; querían reparar, empezar de nuevo y ver esto como una nueva oportunidad. Así que, aunque me sentí decepcionado e impactado por la destrucción, también me fui con una gran esperanza.
EVPrensa: Sabemos que Catholic Extension ha sido un pilar en la reconstrucción de iglesias y espacios comunitarios en Latinoamérica y Puerto Rico. ¿Cuáles han sido los principales desafíos en este proceso?
Cardenal Cupich: Creo que el mayor desafío ha sido la magnitud del proyecto. Esto es algo completamente diferente a cualquier otra iniciativa en la que haya estado involucrada la Catholic Extension. Tanto las personas en la isla como la Catholic Extension tuvieron que aprender una nueva forma de trabajo, especialmente al tratar con el gobierno federal para asegurar los fondos. Fue un proceso que requirió paciencia y una mentalidad abierta para aprender a operar en este nuevo entorno.
EVPrensa: En un contexto donde muchas comunidades aún luchan con dificultades económicas y sociales, ¿cómo puede la Iglesia seguir siendo un refugio y un apoyo para el pueblo de Puerto Rico?
Cardenal Cupich: En primer lugar, la Iglesia tiene una larga tradición de justicia social, apoyando los derechos de los trabajadores a organizarse y asegurándose de que reciban un salario digno. Necesitamos continuar con esa labor de abogacía. Además, este proyecto pone de manifiesto cómo la Iglesia, como líderes, puede tomar acciones concretas en la reconstrucción, lo que generará muchos empleos y un gran impacto económico en la isla. Estamos hablando de $400 millones invertidos en 600 proyectos, lo que se traduce en una gran cantidad de oportunidades laborales. No solo defendemos a los trabajadores, sino que también creamos empleos.
EVPrensa: El Papa Francisco ha enfatizado la importancia de una Iglesia que salga al encuentro, cercana a los más vulnerables. ¿Cómo ve el papel de la Iglesia en respuesta a este llamado del Santo Padre?
Cardenal Cupich: El Papa ha usado la hermosa imagen de la Iglesia como un “hospital de campaña”, en el que no esperamos que las personas vengan a nosotros, sino que vamos hacia donde ellas están. Este proyecto muestra claramente una Iglesia que se acerca a quienes sufren, asegurándose de estar en solidaridad con aquellos cuyas vidas han sido devastadas y brindándoles una oportunidad para salir adelante. Espero que este esfuerzo no solo ayude en la reconstrucción, sino que también inspire y dé esperanza sobre lo que la Iglesia puede hacer.
EVPrensa: El Papa Francisco ha convocado el Sínodo de la Esperanza como un espacio de reflexión sobre el futuro de la Iglesia. Desde su perspectiva, ¿cuáles son los caminos clave que el Santo Padre vislumbra para la Iglesia en este tiempo y cómo podemos responder a esta esperanza?
Cardenal Cupich: Si miramos el tema del Año Jubilar, el Papa nos llama a ser “peregrinos de la esperanza”, lo que significa caminar juntos y acompañarnos mutuamente. Esa es la esencia de una Iglesia sinodal: tomar responsabilidad compartida por la Iglesia y apoyarnos unos a otros. Algunos caminan más lento, otros pueden desviarse del camino, pero nuestro deber es asegurarnos de permanecer juntos como peregrinos de la esperanza hacia el futuro.
EVPrensa: En un mundo marcado por conflictos armados, crecientes desigualdades sociales y la crisis ambiental, la Iglesia sigue siendo un faro de esperanza. Desde su perspectiva, ¿cómo puede la Iglesia universal responder a estos desafíos y ser verdaderamente un testimonio de paz, justicia y cuidado de la creación?
Cardenal Cupich: Es una gran pregunta, porque resalta el papel de la Iglesia en la defensa del medio ambiente, especialmente a través de la encíclica “Laudato Si'”. Es crucial que como líderes de la Iglesia alcemos nuestra voz en la protección del medio ambiente y planteemos la pregunta: “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a las futuras generaciones?” Nuestro tiempo pasará, pero debemos preguntarnos si nuestras acciones de hoy están causando daño o sanando la creación de Dios. Tenemos una responsabilidad con la tierra que Dios nos ha dado.
EVPrensa: Por último, la comunidad puertorriqueña en Chicago ha sido una parte vibrante de la Iglesia local durante muchas décadas. Desde su experiencia como obispo de Chicago, ¿qué lecciones o contribuciones ha recibido la Arquidiócesis de Chicago sobre la fe y vida de la comunidad puertorriqueña?
Cardenal Cupich: Al inicio de nuestra conversación mencioné la resiliencia del pueblo puertorriqueño, y la veo también en las comunidades puertorriqueñas en Chicago. Son personas que no se rinden fácilmente ante los desafíos. Su espíritu nos inspira a no dormirnos en los laureles ni rendirnos ante las dificultades. Los puertorriqueños son luchadores, tienen una fuerte convicción en sus valores y eso es crucial en un mundo que cuestiona la verdad. Necesitamos personas que defiendan lo que es verdadero y rechacen lo que es falso. Eso es lo que necesitamos hoy.



