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La primera lectura, del libro del Éxodo, nos presenta, nada más y nada menos, los diez Mandamientos en su versión original.

En la segunda lectura, de la primera Carta a los Corintios, San Pablo nos presenta lo que va a ser el corazón de esta Cuaresma, Ciclo B: el misterio de la Cruz que nos salva.

San Juan nos presenta su versión de la Expulsión de los mercaderes del Templo, con una variante que la hace totalmente distinta a las versiones de los otros tres evangelistas.

Al mirar a vuelo de pájaro las tres lecturas de este domingo, lo que vemos es un elenco de lecturas que nos hacer ver qué es lo que constituye la Cuaresma. Habíamos indicado que la Cuaresma es el tiempo de la preparación de los candidatos al bautismo en la Vigilia Pascual y por eso las lecturas nos presentan momentos claves o enseñanzas cruciales para el cristiano.  Pues la 1ra lectura nos presenta los diez Mandamientos, como enseñanza crucial para nosotros, puesto que el Decálogo son las diez leyes fundamentales.  Estos definen lo que es pecado y cuál debe ser nuestro comportamiento.  

Pero los diez Mandamientos incluyen una enseñanza más profunda: “Amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a sí mismo”. Estos son el resumen de los diez Mandamientos. Cuando miramos grosso modo al Decálogo vemos que los tres primeros se refieren a la Santidad de Dios, a la que debemos de adorar. Los últimos siete se refiere a que debemos ver al prójimo como algo sagrado y, por lo tanto, tenemos que valorar y no hacerle daño. Del Cuarto Mandamiento, “Honrar Padre y Madre”, podemos decir que es una combinación sobre lo que le debemos a Dios y al prójimo porque nuestros padres son prójimo nuestro y que, por lo tanto, debemos de amar y respetar. Pero los padres también nos representan a Dios en este mundo y los debemos de tratar con devoción y amor.

¿Qué es lo que hace la versión de la expulsión de los mercaderes del templo de San Juan distinta a la de los otros tres evangelistas? Lo que la hace diferente es su ubicación en este evangelio. Mientras que en los Evangelios Sinópticos este episodio ocurre cuando Cristo entra triunfante en Jerusalén en la semana de su muerte, San Juan la presenta al principio de su evangelio, inmediatamente después del milagro de las Bodas de Caná y antes de su conversación con Nicodemo. Estos tres eventos dentro del Evangelio de San Juan, las Bodas de Caná, la expulsión de los mercaderes del templo y la conversación con Nicodemo se trata de un mismo asunto: Cristo vino para transformar nuestras vidas de una vida de pecado a una vida de santidad, de mendigos a hijos e hijas de Dios. De la misma manera que Cristo cambia el agua a vino, Cristo cambia nuestras vidas; de la misma manera que Cristo limpia el templo, Cristo limpia nuestros pecados, y esto es lo que le explica a Nicodemo cuando le dice que el “Hijo de Dios no vino a condenar al mundo sino a salvarlo”. ¿Cuándo ocurre esto? Cuando muera en la Cruz.  Aquí se ve lo que San Pablo nos dice hoy en la segunda lectura.  

Padre Rafael “Felo” Méndez

Para El Visitante