La llamada evangélica a la conversión resuena más potente que nunca en el auténtico Mensaje de Fátima, el «mensaje evangélico de oración y penitencia», como lo llamó el Papa Beato Pablo VI.

Todo sucedió en Europa: tres apariciones del Ángel, el mensajero quien preparó el camino para la visita de la Madre de Dios, y siete apariciones de Nuestra Señora del Rosario en Fátima (incluyendo la aparición especial a Lucía en su despedida de Fátima) se sitúan en Portugal. Luego, dos apariciones de gran magnitud y trascendencia ocurrieron en Pontevedra y Tuy, todas formando un único y perfecto mensaje que llega desde el Cielo, con el objetivo de explicar el Evangelio de Jesucristo para nuestro tiempo, para que nadie pueda excusarse de no haber sido capaz de interpretar los «signos de nuestro tiempo».

Nuestra Señora vino a Fátima a hablar al mundo, pero primeramente a hablar a Europa, su amado «viejo continente». El Mensaje de Fátima es la respuesta del Cielo al orgullo humano que desprecia a Dios y pretende construir una «civilización sin Dios» porque Él ya no les resulta necesario.

Nuestras comunidades sociales y el mensaje de Fátima

El hoy Papa Emérito, Benedicto XVI, en su visita al Santuario de Fátima como Sumo Pontífice, el 13 de mayo de 2010, insistió que todas las comunidades deben vivir el Mensaje de Fátima, ya que todas están llamadas por este mensaje a arrepentirse y hacer penitencia, para convertirse a Jesucristo y abandonar el espíritu del mal y sus obras profanas, como fue prometido en nuestro bautismo.

El Apostolado Mundial de Fátima, una asociación pública internacional de fieles de derecho pontificio, tiene como carisma la formación de los laicos y las familias en la Nueva Evangelización, utilizando como instrumento el auténtico Mensaje de Fátima. Este es el prospecto educativo de nuestra asociación, continuar esta misión enriqueciendo la comunidad eclesiástica con una nueva visión para nuestras familias en los tiempos actuales de confusión e incertidumbre.

fatima

Como dijo Benedicto XVI en Fátima: “¡No tengan miedo de hablar de Dios! El mundo debe renovar su fervor espiritual y apostólico, aceptar el Evangelio de Cristo en su totalidad y testimoniar con pasión la experiencia de la caridad, la experiencia religiosa del misterio de Dios, esa luz derramada desde el Corazón Inmaculado de María en Fátima, que era Dios mismo, transformando los corazones de los tres pequeños pastores de Fátima”.

La experiencia del amor de Dios a la humanidad transformará también los corazones de todo el mundo con el siempre nuevo y eterno poder de Jesucristo Resucitado. El sufrimiento, la angustia y la muerte son todos superados por el poder del Resucitado. Esta es la gran lección existencial del Mensaje de Fátima para todos.

Dejarse tocar por el Espíritu

Este año, al conmemorar el Centenario de las Apariciones de Nuestra Señora de Fátima a tres pastorcitos, celebramos 100 años de gracia y misericordia derramados a raudales desde su Santuario de paz y conversión, donde el Cielo se encuentra con la Tierra. Una llamada a cambiar los estilos de vida mundanos y materialistas, buscando primero lo que es de Dios. Fátima se hace entonces escuela de oración meditativa, con el re-descubrimiento del Santo Rosario, corona espiritual de la Señora que así oraba en su vida terrenal, contemplando el misterio de Dios con un perenne sí a su voluntad.

Y viene Fátima a recordarnos la importancia de santificar nuestros deberes diarios, para que la vida tenga sentido y coherencia, para que nuestra existencia se vea culminada y feliz en la presencia de Dios. Más aún, viene a llamarnos a entregarnos a Dios con corazón arrepentido, a ser propiedad del Señor en imitación de María Santísima, que en su Corazón Inmaculado concibió al Hijo de Dios, verdadera renovación de nuestras promesas bautismales.

El Papa Francisco proclamaba la celebración del Año Mariano, dedicado al Centenario de Nuestra Señora de Fátima, allí donde reveló los secretos de su Corazón, su fiat de aceptación gozosa de la voluntad de Dios. Igualmente, el Papa Francisco ha pedido a todos los Obispos del mundo que consagren sus respectivas diócesis al Inmaculado Corazón de María como súplica por la paz mundial, la conversión de numerosos pecadores, la unidad y fortaleza de la Iglesia Universal y finalmente la conversión de aquellos países en mayor necesidad de la misericordia de Dios.

Con la canonización de los Beatos Francisco y Jacinta Marto y el proceso de beatificación de Sor Lucía de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, se da un caso único en la historia de la Iglesia: El pastorcito Francisco es puesto por la Iglesia como modelo de la vida contemplativa y la Adoración Eucarística, para los religiosos, miembros de órdenes, congregaciones e institutos de vida contemplativa, familias y seglares con este llamado a la santidad. El pastorcito entregó su vida a la contemplación del misterio de Dios, consolando a “Jesús Escondido” en el sagrario.

Por otro lado, la pastorcita Jacinta brilló por su vida de predicadora misionera y evangelizadora, vocación de vida activa para convertir a los pobres pecadores. Sor Lucía, que vivió 99 años en este mundo es la síntesis perfecta de ambas vocaciones, de ambas escuelas de santidad, como religiosa carmelita de clausura y a la vez apóstol y mensajera de Nuestra Señora de Fátima, con profundas publicaciones que nos hacen recordar a Santa Teresita del Niño Jesús, doctora de la Iglesia y patrona de las misiones, siendo monja carmelita de clausura.

Descubramos la gran importancia del Mensaje de Fátima para el éxito de esta misión única de evangelización. Pongamos nuestra confianza en Cristo Resucitado, que ha triunfado sobre el sufrimiento, la angustia y la muerte. Confiémonos nosotros y nuestras familias al príncipe de la paz, Señor de la historia, que vive y reina por siempre y para siempre. Amén.

Si desea más información, visite: www.apostoladomundialdefatima.org .

(Américo Pablo López-Ortiz | Presidente Internacional del Apostolado Mundial de Fátima )

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here