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(Niña, levántate)

El libro de la Sabiduría nos presenta un interesante y claro resumen de lo que es la acción e intención de Dios para nosotros, que es darnos vida, y como Satanás trata de destruir la obra de Dios.

En el Segunda Carta a los Corintios, San Pablo nos presenta lo que serían los principios de la Doctrina Social de la Iglesia (y también del cooperativismo): el compartir nuestros recursos con los demás.  

San Marcos nos presenta dos episodios de curación de Jesucristo, en los que nos muestra su gran grado de compasión para con las mujeres: la curación de la hemorroisa y la resurrección de la nena de Jairo.

Hace 10 años la congregación de los Legionarios de Cristo inauguraron un complejo hotelero de lujo, pero este complejo hotelero esconde un gran tesoro: es un centro de espiritualidad no solamente bíblico, sino también de teología de la mujer. Resulta que este complejo fue levantado en la que fue Magdala, el antiguo pueblo portuario de María Magdalena.  Es un lugar en que nos lleva a reflexionar sobre la importancia de la mujer en el ministerio de Jesucristo. Jesucristo enfatiza, citando al profeta Isaías, que había venido a traer la Buena Noticia a los pobres y, entre los pobres a los que Cristo se dirigía, estaba la mujer. No solamente tiene el complejo una hermosísima capilla que evoca al mar de Galilea, sino también tiene una capilla subterránea, con un piso de los tiempos de Jesucristo, en el que hay un hermoso mural de la hemorroísa en el momento en que toca el manto de Jesús y queda curada.

Llama poderosísimamente la atención la 1ra lectura de hoy. El libro de la Sabiduría es uno de esos que no encontramos en las biblias protestantes. Es una pena para ellos puesto que este libro nos presenta una teología casi del Nuevo Testamento, con una explicación de las Sagradas Escrituras que parece la que nuestras madres y catequistas nos daban a nosotros, así de sencillas.  Como la 1ra lectura de hoy que, de un tirón, nos explica lo que pasó en el Edén con la serpiente.  Lo más importante que se nos dice es que Dios es el Dios de la vida, que nos quiere dar vida, que nos ha creado y nos quiere puros, santos, hermosos, todo aquello que tenia Lucifer antes de su caída y que ahora no quiere que nosotros disfrutemos. Por eso es sus insidias, por eso es que nos viene a hacer daño.

Pues Jesucristo vino, entre otras cosas, a resarcir todo el daño que Lucifer inflige a nosotros.  Jesús sana, cura, vivifica, salva. Todo lo que dice la primera lectura que quiere Dios para nosotros, eso es lo que nos hace Jesús. Para eso, Jesús se salta los convencionalismos de la religión judía para dejarnos ver que Dios está para nosotros. Para la religión judía, una mujer sangrando era impura y no se podía tocar. La hemorroísa era, por tanto, una excluida de la sociedad, una impura que no podía aspirar a nada. Sin embargo, Cristo la sana. Lo mismo la hija de Jairo: ya la habían declarado muerta y por tanto no se podía tocar porque un cadáver es impuro. Sin embargo, Jesús toma con cariño su mano y, con su Palabra, le devuelve la vida. ¿No había dicho anteriormente que Cristo, con gestos como éste, nos dejaba ver que era Dios?

Padre Rafael “Felo” Méndez

Para El Visitante