San Sebastián: más allá de las fiestas

Sebastián, nació en el siglo III, se cree que alrededor del año 260, en la ciudad de Narbona (sur de Francia). Después de su nacimiento su familia emigró a la ciudad de Milán, lugar donde se crio recibiendo educación cristiana. Desde niño, al ver a los soldados desfilando, soñaba con ser soldado, lo cual logró apenas cumplió la edad requerida para enlistarse. Por su valor y empeño, llegó a ser el capitán más joven de todo el regimiento. Fue trasladado a Roma y el emperador Diocleciano lo nombró comandante de la Primera Guardia Imperial (cargo más alto al cual se podía aspirar). Así que Sebastián era apreciado por todos, y respetado por el mismo Emperador.

Por su empeño, nadie ponía en duda su fidelidad al Emperador. Sebastián no solo era soldado del imperio, sino, también era soldado de Cristo. Cuando Sebastián es promovido como Guardia Imperial, se desencadenó una nueva persecución contra los cristianos. Los cristianos eran sometidos a juicios, dándoles la oportunidad de defenderse, pero tenían que renegar del nombre de Cristo para ser puestos en libertad, si no, eran torturados y condenados a muerte.

Sebastián estuvo meditando si debía declarar públicamente que era cristiano. Consideró mantener oculta su fe, no por cobardía sino para ayudar con más facilidad a los cristianos arrestados, en su interior ardía el deseo de entregar la vida por Cristo en el martirio. Pero al exponerse al martirio sin motivo, iba contra las orientaciones de los Obispos de aquel entonces; pues el mismo Señor dijo a sus discípulos: “Si los persiguen en una ciudad huyan a otra”.

Sebastián visitaba a los presos cristianos, les proveía en sus necesidades, les daba ánimo, ganando así para Dios las almas que el demonio se esforzaba en conquistar. Un ejemplo de esto fue, cuando después de dar valor a dos cristianos que iban a ser martirizados, ante las palabras llenas de fe y amor de Sebastián, Zoe, muda por una eenfermedad, esposa de Nicóstrato, primer juez de la gobernación dio a entender por señas que quería bautizarse y ser cristiana. Sebastián dijo: “Si soy siervo de Cristo, si todo lo que acabo de decir es la verdad, que el mismo Señor te sane, que suelte tu lengua y te devuelva la palabra como hizo con Zacarías”. Diciendo esto, hizo la señal de la cruz sobre la cabeza de la muda, quien enseguida se puso a alabar a Dios por las maravillas que realizó a través de la mano de Sebastián. Ante este milagro los presentes creyeron y se convirtieron, arrepintiéndose de la vida de pecado y se bautizaron.

La persecución de los cristianos iba en aumento, Sebastián los ayudaba dándoles valor en su fe, por eso, el Papa Cayo da el nombre a Sebastián de “Defensor de la Iglesia”. No pasó mucho tiempo para que le tocara a Sebastián sufrir por Cristo. Visitando a unos cristianos presos, se encontró con la patrulla que estaba haciendo su ronda y uno de los soldados tuvo sospecha de él.

Luego de las investigaciones, llevaron el Emperador los resultados de la investigación y le dijeron que Sebastián, además de ser soldado romano, era soldado de Cristo. Entonces, el Emperador le tendió una trampa y llamó a juicio a dos cristianos, luego de éstos confesar, le pregunta a Sebastián si la condena era justa. Este pidió fortaleza al Señor y declaró su fe en Cristo. El Emperador estalló en cólera y lo puso a escoger entre la fidelidad al Emperador o a Cristo. Sin dudar, Sebastián se mantuvo firme en la fe. Después de insistir en varias ocasiones, el Emperador sentenció a Sebastián a muerte, mandándolo a morir a flechazos.

Podemos decir que, Sebastián, sufrió dos martirios, en el primero una lluvia de flechas casi lo mata, y creyéndolo muerto, una viuda pidió su cuerpo, lo llevaron a la casa de la viuda y se dieron cuenta que estaba vivo y lo curaron. El segundo martirio fue cuando lo detuvieron, lo azotaron y lo apalearon hasta la muerte. Su cuerpo fue arrojado en un sitio donde no fuera encontrado, pero por gracia de Dios fue encontrado y llevado a las catacumbas. Se cree que Sebastián nace a la verdadera vida entre los años 297 y 305 periodo que se lleva a cabo la peor persecución contra los cristianos.

San Sebastián, es el patrón de la parroquia San Sebastián Mártir, cuyo pueblo lleva su mismo
nombre, ubicado en el territorio de la Diócesis de Mayagüez. Y cada año como es tradición se celebra la novena en su honor, culminando el día 20 de enero. Ese día, los feligreses celebran la solemnidad y comparten en comunidad con música, juegos artificiales y comidas.

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