Sandra Cepeda nació con una malformación y otras condiciones en la retina por lo que nunca pudo ver. Más esto no fue obstáculo para que esta caridura de pura cepa con la ayuda de sus padres nunca se rindiera. “Mis padres siempre creyeron en que yo podía echar para adelante y a pesar de que tuvieron muchas dificultades nunca se dieron por vencidos”, afirmó.

Sandra recordó que comenzó a proclamar la Palabra de Dios luego de que su madre hablara con el encargado de coordinar a los lectores en la Parroquia Santiago Apóstol de Fajardo, cuando aún pertenecía a la Diócesis de Caguas y los sacerdotes redentoristas eran los encargados. Explicó que su mamá le dijo que si le informaba la lectura con tiempo, ella podía dictársela para que la pasara al formato braille y la leyera en la misa.

“Él lo consultó con el Padre y le dijo a mami: ‘Sandrita lee el próximo domingo’. Yo me pasaba bromeando a mis hermanos que decían que se ponían nerviosos cuando subían al altar a leer y cuando me tocó a mí, me sudaban las manos y las piernas me temblaban”, recordó entre risas quien fue proclamadora de la Palabra por 25 años.

En la actualidad Sandra que completó un bachillerato en Telecomunicaciones de la Universidad del Sagrado Corazón, proclama la Palabra en la misa televisada que se transmite por el Canal 13, cuando es celebrada por los sacerdotes redentoristas.

Además forma parte del grupo de misioneros laicos redentoristas que están asociados a la congregación que hacen misiones en distintos pueblos de Puerto Rico. “He participado en varias misiones y lo más que disfruto es el ‘visiteo’ a los hogares. Ahí uno tiene la oportunidad de tener contacto con las personas y conocer sus realidades y eso me fascina”, reconoció. Como parte de las tareas de este grupo ha participado como animadora y ha hecho varias reflexiones.

Igualmente, forma parte del grupo de Renovación Carismática de la Parroquia Santísimo Redentor en la Ciudad del Sol Naciente. Allí ofrece reflexiones y forma parte de las actividades especiales que hace el grupo incluyendo las de jóvenes. Cabe mencionar que en sus años de juventud estuvo activa en la Pastoral Juvenil y en un ministerio de música.

Sandra, feligrés de la Catedral Santiago Apóstol y amante de la buena música criticó que en pleno siglo 21 la Iglesia siga viendo a las personas con necesidades especiales como aquellos a los que la Iglesia tiene que servir. “A pesar de nuestras limitaciones, muchos luchamos para tener la oportunidad de servir”, aseguró.

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