El Santo Manto o Sábana Santa también conocido como Síndone de Turín, que según la tradición se señala como el manto que envolvió el cuerpo de Jesús, es una fina pieza de lino de 3’ 7” de ancho por 14’ 3” de largo. A través de la historia se han realizado sobre mil investigaciones científicas de diversas especialidades y sobre 32 mil fotografías con el fin de determinar cómo la imagen se imprimió en la sábana, haciendo de esta la reliquia más estudiada.

En 1898 Secondo Pia, un aficionado de la fotografía, retrató por primera vez la Sábana, revelando un retrato de la Pasión que muestra detalladamente cada una de las torturas suscitadas. Desde entonces se conoce con el nombre de sindonología al esfuerzo de múltiples disciplinas científicas que tratan de comprender qué es la Síndone y verificar su autenticidad. En 1978 un equipo multidisciplinar de científicos denominados S.T.U.R.P. (por sus siglas en inglés de Shroud of Turin Research Project) tuvo la Síndone durante 120 horas seguidas para analizarla. A pesar de las numerosas hipótesis y conclusiones obtenidas la impresión de la imagen continúa siendo un misterio para la ciencia.

No obstante los doctores Adler y Heller concluyeron que efectivamente hay manchas que tratan de sangre humana coagulada. El Prof. Bollone, en 1981, determinó que son del tipo AB, extraño entre los seres humanos pero el más común entre personas de raza hebrea. Se comprobó que el rostro del hombre está surcado por hilillos de sangre, correspondientes a la hematohidrosis, que consiste en la rotura de los vasos sanguíneos superficiales causados por un estrés intenso por lo que se suda sangre.

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Por su parte, el Prof. Raes, experto textil determinó que los hilos de la tela están entrelazados en forma de “sarga” o “espina de pescado”, propia de un tipo de telares que dejaron de funcionar en Antinoópolis en el siglo IV. Además no hay presencia de pintura. Con ayuda del VP-8 utilizado con fines espaciales, los profesores Jackson y Jumper hallaron un modelo volumétrico tridimensional del cuerpo, tan perfecto que es posible rotarlo para obtener su perfil.

El estudio anatómico-forense reveló que el sujeto es un varón de unos 30 años, caucásico, de entre 5’9” a 6’10” de estatura y 176 libras. Si se compara el relato de la Pasión según los Evangelios con los hallazgos del manto se podrían señalar los dos juicios de Jesús. Por decir que era el Hijo de Dios el Sumo Sacerdote lo golpeó en el área de la mejilla. En la Síndone se muestra una herida en el pómulo dirigida hacia la nariz y se aprecia el tabique quebrado y múltiples golpes.

En el segundo juicio lo flagelan por declararse rey. En la Sábana se deduce que hubo dos agresores que golpearon la espalda, glúteos, caderas, piernas, pecho y zona genital. Se presume que la pérdida de sangre hizo que perdiera el conocimiento. La profundidad de las heridas sugiere que la flagelación duró de 25 a 35 minutos y que el hombre estaba desnudo e inmovilizado con ataduras.

Los científicos coinciden que las lesiones alrededor de la parte superior de la cabeza fueron provocadas por objetos punzantes en el cuero cabelludo produciendo una hemorragia múltiple y un dolor agudo. La rodilla se encuentra fuertemente lesionada, por lo que debió caer varias veces al suelo. También se hallaron restos de tejido epitelial, piel humana de varón y tejido muscular depositado en la zona de la espalda. En esta misma área, justo en la región escapular, se percibe una zona lesionada en forma rectangular que se distribuye de arriba hacia abajo en unas 4” x 3” ½ de longitud. Lo que demuestra que el palo horizontal (de la cruz) que se cargó sobre el área hundió, deformó y volvió a abrir las lesiones provocadas por la flagelación.

Se aprecia el uso de un solo clavo para clavar ambos pies y el agujero de salida del clavo en la muñeca izquierda. Según los forenses la destrucción de los nervios en esta área genera un dolor tan insoportable que puede causar la muerte. Debido a la posición en la cruz, la única forma de poder respirar era mediante un esfuerzo por tirar hacia arriba e inspirar un poco de aire, lo que indica que duró solo tres horas. En el manto la mayor mancha de sangre (post mortal) que se aprecia es en la zona del costado sugiriendo que se perforó la aurícula derecha del corazón con una lanza romana de casi 3”.

Es preciso diferenciar la Síndone de Turín, sábana que cubrió el cuerpo, del Sudario de Oviedo que es el pañuelo con que se cubrió el rostro. Ambos se atribuyen al mismo individuo.

(Fuente: Enciclopedia Católica)

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