Los primeros ocho días del tiempo pascual constituyen la octava de Pascua y se celebran como solemnidades del Señor. Al igual que la Octava de Navidad, estos ocho días se convierten en una misma y sola celebración con el acontecimiento de la Resurrección del Señor Jesús. El júbilo del Domingo de Pascua se prolonga ocho días seguidos. Según la Iglesia, esta debería ser la semana más alegre del año.

Según el ordo (Calendario Litúrgico-Pastoral de la Provincia eclesiástica de Puerto Rico) la octava de Pascua tiene doble objetivo: Evocar de modo más intenso, sobre todo a través de las perícopas evangélicas, la presencia gozosa de Jesús resucitado entre los suyos. Además, de experimentar los sacramentos de iniciación cristiana y orar por la nueva prole de la Iglesia.

Por eso, la octava de Pascua tiene algunos elementos propios entre ellos: En la liturgia de la Palabra, la primera lectura, en vez de ser tomada del Antiguo Testamento, los textos usados son del libro de los Hechos de los Apóstoles. Igualmente, se usan salmos alegres y de agradecimiento. En cuanto a los Evangelios, los relatos narran las apariciones de Cristo Resucitado, las experiencias que tuvieron sus discípulos con él y sus seguidores como es el caso de los discípulos de Emaús.

Otro de los elementos distintivos de estos días, es el himno del Gloria, que fue suprimido durante la Cuaresma a excepción de la fiesta de San José y parte del Triduo Pascual, ahora se entonará por ocho días seguidos en todas las celebraciones eucarísticas, por considerarse cada una de ellas con carácter de solemnidad, celebrando así la resurrección.

Sobre la secuencia pascual, que es un relato en forma de poema que narra la resurrección de Jesús, utilizando adjetivos como el cordero, es junto a la secuencia de Pentecostés, las únicas dos, que la Iglesia pide rezar sin falta.

Relacionado con la bendición final, durante las misas de la Octava de Pascua será diferente. Esto porque al finalizar la Eucaristía siempre se impartirá la bendición solemne y en el envío, el celebrante o el diácono pronunciará las palabras: “Pueden ir en paz, Aleluya, Aleluya”. A lo que el pueblo debe contestar: “Demos gracias a Dios, Aleluya, Aleluya’’.

Es importante recordar, que el cirio pascual que se prendió en la Bendición del fuego en la Vigilia Pascual del sábado, permanecerá encendido durante la octava de Pascua y los 42 días restantes que faltan para completar la cincuentena pascual.

La octava de Pascua inicia hoy, Domingo de Pascua y finalizará, el próximo domingo, 28 de abril, Domingo de la Divina Misericordia, (instituido por San Juan Pablo II el 30 de abril del 2000).
(Fuentes: Varias).

Camille Rodríguez Báez
Twitter: @CamilleRodz_EV
c.rodriguez@elvisitantepr.com

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