(3ra Parte Los Frutos del Proyecto)


El Concilio Vaticano II llamó a los laicos a ser protagonistas en la dilatación del Reino. Por lo tanto, tenemos que volver a estar conscientes de lo que es el Reino de Dios. Por siglos se desvirtuó el significado y muchos llegaron a creer que el Reino era la Iglesia como estructura de gobierno temporal no como cuerpo místico. Otros que llegar al Reino era sinónimo de ir al cielo. O sea, que al Reino no se accedía hasta después de la muerte. Cuando Jesús le responde a Pilato: “Mi Reino no es de este mundo”, Él no le da explicaciones de tiempo y espacio. Las explicaciones ya Jesús se las había dado a sus discípulos: “Vayan y díganle a Juan, el Reino ya está aquí…”, “Oren de esta manera… venga a nosotros tu Reino…”; o las numerosas parábolas, “El Reino de los cielos se parece…”. Esa es la Buena Nueva que trae y envía a proclamar Jesús.

“Reúnanse y vivan en el amor porque Dios es amor”. “Sean uno para el otro como el Padre que me envía el Espíritu que yo os dejaré somos una comunidad”. “En esto sabrá el mundo que son mis discípulos”, y “Yo los envío como misioneros de esta buena nueva hasta los confines de la tierra”.

No pretendemos insinuar que los que en el pasado no entendieron o los que en el presente no entienden esta visión del Reino no participaron de su dilatación o no se insertaron en él. Menos aún insinuar que los proyectos de Pequeñas Comunidades son la única o la mejor forma de desarrollar una espiritualidad comunitaria correcta y una actitud de discípulos misioneros. Como todo proyecto humano es una metodología sujeta a la acción del Espíritu. Ahora bien, es importante entender particularmente, por parte de los laicos, qué es la metodología que acordamos en comunión y participación como eje de nuestro Plan de Pastoral de Conjunto. No la impuso ningún Obispo, ni ha sido declarado dogma de la Iglesia. Se pretendió como y es signo de comunión y participación. Se le pide y se espera de todos: Obispos, Sacerdotes, Diáconos, Consagrados(as) y laicos(as) dispongan sus dones, talentos y tesoros para lograr que juntos vivamos con alegría, en el caminar, los valores del Reino. Porque eso es lo verdaderamente importante por ahora. Al final de nuestros días seremos juzgados para alcanzar la plenitud eterna del Reino. La probadita es de cachete.

El Papa Francisco llama a vivir la alegría del Evangelio avivando pequeños espacios comunitarios que sirvan de vasijas donde la acción del Espíritu fermente la masa de un nuevo creyente que guste y viva la espiritualidad comunitaria. Podrán entonces, Obispos, Sacerdotes y Diáconos, convertidos en su misión pastoral, acompañar y pastorear más afines al estilo de Jesús.

En este esfuerzo estos son algunos de nuestros testimonios en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen en Cidra. Iniciamos con una expectativa de activar 40 Pequeñas Comunidades de vecinos siguiendo la metodología diocesana. Comenzaron 26.

1. Pequeña Comunidad, sector Martín Reyes. (Rural) – participan alrededor de 15 vecinos de diferentes denominaciones al comenzar. Por mudanza los no católicos ya no participan; pero luego de casi 3 años todavía mantienen contacto con su Pequeña Comunidad. Están en su Encuentro #46 según nos informa Ángel Martín Reyes. “Porque tengo ovejas en otros rebaños”.

2. Pequeña Comunidad, sector Los Rosa, Bo. Rincón. (Rural) – cuando el Profesor José Rosa sintió la inquietud de servir pensó que podía ser desde el diaconado. El Señor tenía otros altares para él y Milagros su esposa. Su vecindario y familiares inmediatos. Testimonian ahora las gracias recibidas al entrar en comunión con los suyos y lo mucho que le ha ayudado en su trabajo como director de escuelas. “Quien quiera servirme que se haga servidor de los demás”.

3. Pequeña Comunidad, Urb. Treasure Valley (Calles 1-3). (Área urbana) – Lucy tuvo una elogiada carrera como maestra en el sistema público y hasta nivel universitario. Sus hijos realizaron valiosas iniciativas en la pastoral juvenil. Bien pudo correr la catequesis parroquial. Pero el Señor la quería premiar en su retiro. La colocó en su vecindario inmediato como animadora. Convocó a vecinos de diferentes denominaciones y le fue asignada de ayudante una niña que le dijo que cuando ella no pudiera seguir, ella sería la animadora. Hoy Lucy batalla con una condición de salud, pero aún mantiene fuerzas para ir preparando a Breidiliz que a sus 16 años será a partir de diciembre la primera animadora juvenil de Pequeñas Comunidades que surge del Proyecto. Están en su Encuentro #35. “Por sus frutos los conoceréis”.

4. Pequeña Comunidad, Calle 1 Urb. Vista Monte, urbanización rural – a Annie le pueden llegar hasta 30 vecinos a un Encuentro. Como ella, su esposo Candy y sus hijos son como el pan de Cidra y además cantan y tocan música. Difícil se le hace su esfuerzo de iniciar otras Pequeñas Comunidades en la urbanización. Más bien quieren que organice y presida un consejo. Va por su Encuentro #26. “…sintió angustia porque los vio como ovejas sin pastor”.

5. Pequeña Comunidad, sector Meléndez, Pequeña Comunidad, sector Rivera y Pequeña Comunidad, sector Ortiz, Bo. Rio Debajo de Cidra. – la 1era autogestión, las otras dos dentro del proyecto diocesano. Ciertamente ejemplos a seguir de lo que es compromiso de trabajo comunitario sostenido por una ferviente espiritualidad comunitaria cristiana. Desde la oración y la caridad al necesitado hasta la construcción y mantenimiento de puentes, cunetones y canchas. Van por su Encuentro #46. “Vendían todo lo que tenían, lo repartían y eran continuos en la oración y en la fracción del pan”.

6. Pequeñas Comunidades, Bo. Certenejas II, sector Navarro, sector Socky y sector Capilla. (rurales) – qué gran compromiso y qué bien entendieron el proyecto. Carmín las coordina, Socky nuestra eterna catequista los anima a todos. La Pascua de Ito provoca un receso en el Encuentro #30 pero llega el aliento renovador. Milagros que padece de audición y Sylkia que sufre esclerosis dan un paso al frente y nos dicen: “Lo que no puede la una lo puede la otra”, queremos ser animadoras y ya iniciaron su formación. “…los sordos oyen, los ciegos ven y los cojos se levantan”.

7. Margaret y Angie, Francisco y las Altagracianas, Julián, el Dr. Vega y el diácono Pepito, Arnaldo y este servidor aportamos con alegría para también dar testimonio de nuestras Pequeñas Comunidades.

Hay otras Pequeñas Comunidades en nuestra parroquia. Hay otros sencillos testimonios del Reino que se construyen mensualmente en cada Encuentro de dos horas. Unas apenas comienzan, otras están atrasadas en su itinerario, otras se detienen y vuelven a iniciar, otras no arrancaron pero gimen por arrancar. Y este año se añadieron un centenar de Pequeñas Comunidades de Catequesis. Sabemos que hay otras parroquias con cientos de Pequeñas Comunidades de vecinos a lo largo de nuestra diócesis y en todas las otras diócesis de Puerto Rico. Por todas oramos para que den testimonio verdadero. Queremos provocarlos e inquietarlos a salir a la calle. “No permitan que el mundo les robe la alegría”, nos exhorta el Papa Francisco. No son los grandes logros, las grandes multitudes. Lo que cuenta es la gente, el encuentro, el compartir la misión. Y eso se está dando. Solo hay que hacer sintonía. Vernos cada uno como una parte del apostolado, la misión compartida. Todas y todos los animadores están llamados a, por los medios que encuentre a su alcance, comunicar su testimonio, su Buena Nueva. Semilla, siembra, cosecha, trigo triturado, hecho pan y compartido. Y los pastores a caminar con su rebaño; unas al frente, otras en medio, otras atrás pero siempre imitando a Cristo.

A los que se ven tentados a pensar que la Iglesia planifica mucho, fíjense que en realidad el Proyecto es sumamente sencillo. Vivir con alegría una espiritualidad comunitaria y ver los signos de los tiempos en el mundo con una actitud de discípulo misionero. Desde ahí podremos madurar la empatía y solidaridad necesaria para consensos y esfuerzos de justicia, libertad, bien común, buen gobierno y justa distribución de la riqueza y buen cuido de la casa común. Aprendemos aquí a soñar y anhelar el Reino dilatándolo como Jesús nos enseñó para poder ser merecedores de vivirlo a plenitud.

José M. Rodríguez
Equipo Parroquial Alégrate
Nuestra Sra. del Carmen, Cidra

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