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Desde que se levantan en la mañana, las personas están continuamente tomando decisiones: ¿Qué comer? ¿Qué usar? ¿Qué comprar? ¿Dónde ir? La mayoría de esas acciones requiere el uso de productos y materiales que, a la larga, podrían ser descartados. 

En un grupo familiar donde habitan cuatro o más personas, si se mantiene un patrón de consumo de usar y botar -sin reducir, reutilizar y reciclar (3R)- la basura generada podría llegar a ser entre siete u ocho bolsas a la semana. Sin embargo, si se reduce la cantidad de compras innecesarias, se reutilizan los materiales y se recicla correctamente, ese número de bolsas podría disminuir a la mitad o hasta menos, si se compostan los residuos orgánicos, tales como las cáscaras y la grama.

La práctica de las tres “R” del reciclaje ayuda a las familias a reducir la basura que generan, a la vez que contribuye a la conservación y protección del medio ambiente y a aminorar la cantidad de residuos sólidos que llega a los vertederos del país. La mayoría de los municipios de Puerto Rico, de acuerdo a la Ley para la Reducción y el Reciclaje de 1992, además de recoger la basura doméstica e industrial, también dedican sus esfuerzos para tener centros de acopio donde las personas pueden llevar sus materiales reciclables, y muchos recogen el reciclaje por las casas y comercios.  

En Puerto Rico actualmente se recicla el plástico 1 y 2 (sin tapas ni etiquetas), el papel, el periódico, el aluminio, el cartón corrugado, el aceite usado, el metal ferroso, la ropa y textiles, gomas usadas, residuos de jardinería y se están gestando nuevos proyectos para el reciclaje de vidrio. 

¿Cuáles son algunos de los beneficios de reducir, reusar y reciclar?

1- Alarga la vida útil de los vertederos, que ya se encuentran saturados

2- Ahorra energía pues minimiza el usar materia prima

3- Reduce la contaminación del aire, del agua y del terreno

4- Ahorra miles de litros de agua

5- Reduce la huella de carbono de cada individuo 

Consejos y prácticas para todos los católicos

Víctor M. González Rosas, animador Laudato Si’ de Puerto Rico, habló con El Visitante sobre su experiencia en su comunidad parroquial. “En el caso de la parroquia Santa Teresita en Mayagüez, se reciclan las latas y se les pide a los parroquianos llevarlas, y se sacan unos $100 cada tres meses aproximadamente en latas, o sea, que es una buena manera de reciclar y de aportar los parroquianos”, contó. Además, aconsejó que las personas continúen usando bolsas reusables o de tela, para evitar usar las de plástico. 

Por su parte, el papa Francisco, durante su pontificado, ha recordado los daños causados al medio ambiente. Promulgó la encíclica Laudato Si’, sobre el cuidado de la casa común, y la exhortación apostólica Laudate Deum, sobre la crisis climática.

El Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, acorde a Vatican News, ha mencionado en diversos medios y documentos que “la educación para la responsabilidad ambiental puede fomentar diversos comportamientos que tienen un impacto directo e importante en el cuidado del medio ambiente, como evitar el uso de plástico o papel, reducir el consumo de agua, diferenciar los residuos, cocinar sólo lo que se puede comer razonablemente, tratar con cuidado a otros seres vivos, utilizar el transporte público o compartir el vehículo entre varias personas, plantar árboles, apagar las luces innecesarias, entre otros”. 

Marielisa Ortiz Berríos

Para El Visitante