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En su obra literaria “La Ciudad De Los Muertos Vivos”, Juan Rafael Lorca hace un relato ágil, crudo, estremecedor, realista e intrigante de un hombre “Sin Rostro”; que hace un “auto – stop” en su vida, y asegura estar muerto. En su novela obra, Lorca cuenta que el protagonista, Paul Konig, es un médico forense sexagenario a punto de jubilarse, quien se desplaza todas las mañanas al depósito de cadáveres municipal de Nueva York, donde trabaja. Y tras cuarenta años de efectuar autopsias, ha llegado a ser un hombre escéptico e indiferente. 

Konig es un experto en su trabajo, y para él, toda relación humana termina cuando el bisturí destroza los cuerpos de los cadáveres que examina; ya que considera que los afectos no pueden sobrevivir a la muerte. Es prepotente, exigente, perfeccionista, duro. . . e incluso grosero. Sin embargo, algo inesperado ocurrirá en su vida. Su hija Lauren (Lolly) es secuestrada y asesinada; y este doctor será “taladrado” por la punzante posibilidad de que el próximo cadáver que atenderá será el cuerpo de su hija. A partir de ese momento hay un quiebre en su vida, un ajuste, un proceso doloroso y expiatorio de sus propios errores. 

En no pocas ocasiones, cuando se transita el duelo (o cuando no se transita), se puede “vivir como si se estuviera muerto”. Pero no hay que olvidar que el camino del duelo es un camino de vida, por eso es importante transitarlo adecuadamente. Y cuando perdemos un ser querido por un acontecimiento inesperado (o quizás esperado), siempre es bueno decidir avanzar; es decir, seguir adelante. Y para eso será importante asumir lo que pasó, sabiendo que la vida continúa y fluye como el “agua del río”, que “corre y corre” todo el tiempo; y vuelve a resurgir de manera nueva. 

Por eso, ¡no te mueras con tus muertos! No formemos una “Ciudad De Los Muertos Vivos”; sino que vivamos, transitemos y quedémonos con lo mejor que nos ha pasado con “aquellos seres vivos” que ya no están entre nosotros. Por eso, te propongo caminar, transitar y avanzar . . . ¡Porque el duelo es un camino de vida!

P. Ángel M. Sánchez, MS, Ph.D.

Para El Visitante