1. Además de su seguridad, también se ha cuestionado la eficacia de la vacuna contra el VPH. Gardasil 9, última versión de la vacuna, solo “protege” frente a nueve de las 15 cepas de VPH asociadas con el cáncer cervical. Tampoco protege contra las restantes cepas del VPH, de las cuales hay más de 150. Más del 90 % de las infecciones de VPH se resuelven sin tratamiento en menos de 2 años. No hay suficientes estudios científicos longitudinales para validar la eficacia de la vacuna con respecto a evitar los cánceres asociados.

El riesgo de cáncer cervical es relativamente bajo [en Puerto Rico, la incidencia es de 11.4 por cada 100 mil mujeres]. Factores como fumar tabaco, la promiscuidad, infección con HIV y el uso de contraceptivos orales aumentan la probabilidad de sufrir dicho cáncer. El cáncer cervical toma de 20 a 40 años desarrollarse luego de la infección con el VPH. Aún si la vacuna fuera eficaz por 8 años, como señala el Instituto Nacional de Cáncer, ¿cómo podría entonces “eliminar” el cáncer cervical posteriormente como algunos alegan? Además, la vacuna es de dudosa eficacia si la persona ya ha contraído el VPH antes de vacunarse, o si se trata de un cáncer asociado con otras cepas de VPH (que no están entre las nueve de Gardasil 9). Vacunarse contra el VPH puede dar un falso sentido de seguridad a los jóvenes vacunados.

2. La Dra. Diane Harper, principal investigadora en el desarrollo de la vacuna contra el VPH Gardasil, ha cuestionado la eficacia y seguridad de esta vacuna, al igual que la validez de la metodología utilizada en las pruebas clínicas pre-mercadeo. Otros médicos e investigadores médicos de distintos países también han levantado su voz de alerta sobre la seguridad y la eficacia de la vacuna. Algunos de ellos son: Dr. Carlos Álvarez-Dardet, catedrático de Salud Pública de la Universidad de Alicante, expresidente de la Asociación Europea de Salud Pública y de la Sociedad Española de Salud Pública, exasesor de la Organización Mundial de la Salud y asesor sobre servicios de salud; Dra. Lucija Tomljenovic, investigadora de laneuro e inmuno-toxicidad en las vacunas de la Escuela de Medicina de la Universidad de British Columbia (Canadá); Dra. Deirdre Little, médica generalista de Australia, quien ha publicado en el BMJ; Dr. Yehuda Shoenfeld, especialista en enfermedades autoinmunes de la Escuela de Medicina de la Universidad de Tel-Aviv (Israel); Dra. Orit Pinhas-Hamiel, endocrinóloga pediátrica del Centro Médico Sheba (Israel); Dra. Abby Lippman, epidemióloga y especialista en salud de la mujer de la Universidad de McGill (Canadá); Dra. Bérengère Arnal, ginecóloga y obstetra de Bordeaux (Francia), y Dr. Manuel Martínez-Lavín, reumatólogo del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez (México).

Por lo tanto, no se puede afirmar categóricamente que hay consenso en la comunidad científica sobre la seguridad y eficacia de la vacuna contra el VPH.

3. El VPH se transmite principalmente por vía sexual. Tanto desde el punto de vista de salud física como moral y espiritual, la abstinencia y la fidelidad son la clave en la prevención del VPH. También es clave la detección temprana del cáncer. El cáncer cervical es curable en sus etapas iniciales, por lo que se recomienda someterse a pruebas regulares de Pap. De hecho, la vacuna contra el VPH no exime a las mujeres de hacerse dicha prueba.

4. Como bien lo ha expresado Monseñor Daniel Fernández Torres, Obispo de Arecibo, en sus declaraciones recientes sobre la vacunación contra el VPH: “Vacunar o no a los hijos contra una enfermedad de transmisión sexual que no se transmite por el contacto común en el salón de clases debe recaer sobre los padres, como primeros educadores de sus hijos, quienes sobre todas las cosas están llamados a educarlos en los valores de la fe, la castidad, el dominio propio y la entrega mutua en el matrimonio”. En efecto, los padres, y no el Estado, son los llamados a tomar decisiones vitales para la salud integral de sus hijos y a educarles debidamente al respecto.

He dedicado mi vida profesional a la práctica y a la docencia de la Pediatría. Proteger la vida humana es mi vocación como médica y como cristiana. No puedo mantenerme al margen ante un asunto en el que están en juego tanto la calidad de vida como la vida misma de nuestros niños y adolescentes.

Sirva mi mensaje para alertar a las autoridades pertinentes sobre una iniciativa que, aunque sea bien intencionada, es de valor cuestionable y encierra graves peligros potenciales. Sirva también de exhortación a los colegas de la profesión médica y áreas aliadas para que orienten debidamente a padres y pacientes de modo que puedan tomar decisiones libres e informadas. A madres y padres, les urjo a informarse y a expresarse sobre este y otros asuntos vitales para sus derechos parentales y el bienestar integral de sus hijos.

Referencias

Colafrancesco, S., Perricone, C., Tomljenovic, L., &Shoenfeld, Y. (2013). Human papilloma virus vaccine and primary ovarian failure: Another facet of the autoimmune/inflammatory syndrome induced by adjuvants. American Journal of Reproductive Immunology, 70(4), 309-316.

Little, D. T., & Ward, H. R. G. (2014). Adolescent premature ovarian insufficiency following human papillomavirus vaccination: A case series seen in general practice. Journal of Investigative Medicine High Impact Case Reports, 2(4), 1-12.

 

(Última  parte)

Dra. Luisa E. Burgos | Pediatra y exprofesora de la Escuela de Medicina Recinto de Ciencias Médicas

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here