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Bebé duerme, pero ese silencio ¿está lleno o vacío? Es el turno de papá. Con solo dos sílabas se señala una vocación, que bien vivida, abraza el amor de Dios y propone manifestar su grandeza -aquí y ahora- como una bandera de la patria celeste. Escribo estas líneas para un día de padres, pero, por primera vez viviendo la paternidad gracias a mi esposa y mi pequeña estrellita de los mares. Por ello, quisiera resaltar este bendito don y a la vez buscar que otros lo puedan asumir desde el amor. ¿Aunque quién soy yo con solo meses de padre? Pues, un soñador que busca ser la mejor versión de sí mismo como padre.

Pude apreciar el buen ejemplo de la paternidad de poco a poco, primero de Dios Padre misericordioso que hace salir el sol para todos. Luego de San José, de mi padre, de Padre Zabala (QDEP) y de tantos sacerdotes, familiares y padres buenos con los que he tenido el privilegio de caminar. La paternidad no es un discurso ni un sermón sublime, sino todo lo contrario. Es un silencio lleno de ejemplo, de tiempo dedicado, de sacrificio, de resistencia, de trabajo duro, de entrega. Para el mundo moderno, la paternidad pudiera parecer ilógica. Todo esto, ¿para qué? Es que el amor, la fe, la esperanza y la caridad no entran en el análisis de riesgo-beneficio, gastos-ingresos o inversiones de corto-mediano-largo plazo.

Es cierto, este tiempo se tambalea porque muchos priorizan en sí mismos y han dado la espalda a la paternidad, infringiendo a su propio hijo o hija con su irresponsabilidad, su ausencia o peor aún la herida cruel de la orfandad en vida, amparándose en que si ella tiene el derecho de matar al bebé él también tiene el derecho de abandonarlo. ¡No! ¿Si nuestros padres y ancestros hubiesen pensado así dónde estaría la humanidad o dónde estaríamos nosotros hoy? ¿De quién aprendieron tal lección en vida? ¿Y si la aprendieron por qué quieren repetirla?

San José brilla en las Sagradas Escrituras por ser un personaje silencioso. Alguien confundido pensaría que su rol carece de importancia. Pero en silencio amoroso recibió y protegió al Niño Dios y a la Virgen María. Fue el escudo de Dios. ¡No hacía falta que hablara si estaba a manos llenas con una montaña de problemas, con un rey sediento de sangre que quería asesinar a su familia, la pobreza, el constante movimiento y el trabajo duro! Hay tantos ejemplos de la paternidad hoy, pero, prefiero guardar un silencio ante sus vidas para que sus tesoros sean bien resguardados donde ninguna persona puede dañarlos.

Volviendo a la pregunta inicial, la realidad es que cada instante de silencio o ruido puede estar lleno o vacío. Tal vez se trata de cada momento de la vida llenarlo con la presencia de Dios y la propia, llenar cada instante de amor. Aunque bebé duerme -sea en la cuna o en los brazos-, papá guarda un silencio de amor mientras cuida sus sueños y futuro…

Enrique I. López López

e.lopez@elvisitantepr.com

Twitter: @Enrique_LopezEV

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