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El puertorriqueño siente un amor profundo hacia la Santísima Virgen María. Por muchos años ha sido notable la gran devoción –por ejemplo– a la Virgen de la Monserrate,  Ntra. Sra. del Carmen, Ntra. Sra. de Guadalupe y muchas más. Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa es otra de esas advocaciones con mayor devoción en la Isla. La Parroquia que lleva el mismo nombre, ubicada en la entrada de la Playa Crash Boat de Aguadilla es una comunidad de gran devoción a la Virgen María de la Medalla Milagrosa. Su párroco, Monseñor Ramón E. Albino Guzmán contó a este semanario que la devoción a la Medalla Milagrosa comenzó en Aguadilla entre la década de 1960 y 1970. Pero, ¿se conoce bien el origen de esta advocación mariana? 

Apariciones de la Virgen 

Se dice que la Medalla Milagrosa proviene de las revelaciones que la Virgen María le hizo a Santa Catalina Labouré, religiosa de las Hijas de la Caridad. Monseñor Albino, quien es sacerdote hace 39 años, explicó que el 18 de junio de 1830, la santa tuvo una aparición de un ángel. Este le dijo que fuera a la capilla del convento. Allí se encontró con la Santísima Virgen, donde conversó con ella por varias horas hasta que le presentó una encomienda. 

Esta misión se le fue revelando poco a poco en otras apariciones, que sería confeccionar una medalla con los símbolos que la Virgen le iba mostrando en las apariciones y debía dar a conocer la medalla a todo el mundo. 

Símbolos de la medalla 

La medalla tiene dos caras. En la frontal se puede ver la imagen de la Virgen María, parecida a la que conocemos como “la Inmaculada”. Esta contiene los rayos que se desprenden de sus manos extendidas, como símbolo de que por su intercesión envía gracias a la Tierra. Sobre la imagen se lee una jaculatoria: ¡Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti! Bajo sus pies está el globo terráqueo y una serpiente, que es Satanás siendo aplastado. 

En el reverso, las doce estrellas que representan a los apóstoles y a la Iglesia. También la letra M de María y la Cruz de Cristo entrelazadas. Debajo de todo se encuentran el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María. Estos representan el amor incondicional y la entrega total. 

¿Realmente es milagrosa? 

La razón por la cual se comenzó a llamar “Medalla Milagrosa” fue por los milagros adjudicados a esta objeto religioso gracias a la fe y gran devoción del pueblo católico en todo el mundo. Los fieles acudían a la Santísima Virgen que aparece en la medalla para pedir su intercesión. Una vez comenzaron a recibir las gracias solicitadas, empezaron a llamarle “medalla milagrosa” al objeto y eventualmente a la imagen “Virgen de la Medalla Milagrosa”. 

Por su parte, Monseñor Albino aclaró que “ni la Virgen ni la medalla hacen milagros, sino Dios”. La Virgen, en todo caso, intercede ante nuestras peticiones que hacemos en la oración y el rezo del Santo Rosario. 

Un ejemplo que trajo a colación el presbítero en la entrevista fue el de la intercesión de María en las bodas de Caná (Jn 2,1-12), momento del primer milagro de Jesús donde convirtió el agua en vino. 

En nuestro caso, “cometemos el error de tener las medallas o imágenes como amuletos”, pero quien se manifiesta y obra es Dios, que a través de nuestra fe realiza el milagro. Los objetos religiosos son utilizados por los católicos para crecer y perseverar en la fe, con la ayuda de los santos de la Iglesia. Como católicos, estamos llamados a adorar solamente a Dios y no prestar adoración a imágenes religiosas. Sin embargo, estas imágenes o figuras de santidad nos sirven de ayuda para acercarnos a Dios y adorarle con el alma. “Podemos ver la acción poderosa de Dios a través de la fe”, completó monseñor Ramón. Por último, el presbítero animó “ser verdaderos discípulos y aceptar a María como Madre nuestra”. 

Jorge L. Rodríguez Guzmán  

j.rodriguez@elvisitantepr.com 

Twitter: jrodriguezev 

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