Con su Beatificación, Carlos Manuel Cecilio Rodríguez Santiago, se convirtió en
el primer puertorriqueño oficialmente reconocido por la Iglesia como testigo vivo
de la fe y modelo de santidad. La realidad actual de nuestro país, conforme a los
datos provistos por el Registro Central del Cáncer, el cáncer es la enfermedad que
causa el mayor número de muertes prematuras en Puerto Rico. Esta enfermedad es
la segunda causa de muerte en Puerto Rico y provoca alrededor de 5,000 muertes
cada año.
Podemos recurrir e implorar la intercesión a Nuestro Primer Santo Puertorriqueño
y solicitarle concedernos favores como lo hiciera Nydia Ortiz-Fantone residente en
Massachusetts. Veamos su testimonio:
Mi nombre es Nydia, y resido en Massachusetts.
Hace 5 años, en el 2019, fui diagnosticada con cáncer en el seno. El tratamiento
recomendado fue cirugía, quimioterapia y radiación. Mi tía, residente de
Humacao, P.R. y muy devota al Beato Carlos Manuel, me envió por correo una
estatuilla de Charlie con una reliquia de él para que mediante su intercesión mi
recuperación fuera completa y rápida.
En el mismo paquete había un ungüento hecho en casa por una pariente
(farmacéutica de profesión) de mi tía. El ungüento era para aplicarlo en el área
donde iba yo a recibir radiación y así reducir los efectos severos en la piel que la
radiación causa.
La tarde que recibí el paquete con esos obsequios fue una tarde muy fuerte para
mí. Regresaba de una quimioterapia y tenía unas náuseas y malestar agonizantes,
tal y como muchos pacientes de cáncer lo describen. Mis padres estaban conmigo
cuidándome y mi madre me había servido comida para cenar. Pero en esos
momentos yo no podía comer ni tan siquiera podía oler comida de lo mal que me
sentía.
Fue entonces que abrimos el paquete y el asombro fue tanto cuando vi esa
hermosa estatuilla de Charlie que sentí una profunda fe tanto de parte de mi tía
que me la envió como en mi interior. Minutos después ya estaba comiendo la
comida que estaba preparada para mí sin nauseas ni malestares.
De la misma forma una vez comienzo la radiación, me aplico el ungüento que vino
en el mismo paquete de Charlie. Los doctores me recomendaron otras cremas, pero
con esa sentía más alivio. Después de la radiación se siente una quemazón en el
área que hasta la fricción con la ropa molesta.
Recibí un total de 30 radiaciones. Ya para la radiación #20 (ó antes dependiendo
el caso) se supone que la piel en el área afectada estuviera bien roja e irritada.
Muchas otras mujeres pacientes de cáncer en el seno me han contado que la
irritación es tan fuerte que hasta el agua de la ducha cuando se están bañado es
irresistible. A mí, nada de eso me pasó.
Ya para las últimas radiaciones mi piel se había tornado levemente rosada similar
a como se pone después de unas horas bajo el sol. En varias ocasiones, los
técnicos de radiación que me atendían, los cuales fueron los mismos 3 técnicos
durante las 30 radiaciones, se sorprendían cuando veían mi piel sin irritación ni
“blisters”. Me preguntaban qué yo estaba haciendo, qué me estaba aplicando
para mantener la piel en tan buena condición.
Yo en realidad desconocía exactamente a qué se debía. Luego me di cuenta de que
fue por la intercesión de Charlie que el ungüento funcionó y no tuve ningún efecto
secundario a causa de la radiación. Es por estas razones previamente
mencionadas que tengo la certeza de qué mediante la intercesión de Charlie, mi
Señor Jesucristo obró para darme sanación y fuerzas para restaurar mi salud.
La estatuilla continúa en mi cuarto y es lo que veo todas las mañanas cuando
despierto.
¡Gracias Charlie por tu intercesión!
Sinceramente,
Nydia Ortiz-Fanton



