El Jubileo de la Esperanza, convocado por el Papa Francisco, es un llamado a los fieles a centrarse en la virtud teologal de la esperanza, profundizando en su papel en la vida cristiana y como respuesta a los desafíos del mundo contemporáneo. En ese contexto, tuvimos la oportunidad de entrevistar a José Julián Acosta y María Luisa Gonzalez un matrimonio cuyo testimonio refleja cómo la fe y la providencia divina pueden transformar vidas incluso en medio de las dificultades.
La historia de José Julián y María Luisa comenzó de manera sencilla, pero pronto enfrentaron desafíos que pusieron a prueba su unión. “Pasamos por momentos difíciles, al punto de separarnos”, recuerda José Julián. Sin embargo, fue en esos momentos de crisis cuando ambos decidieron confiar plenamente en Dios. Una ferviente oración los llevó a encontrar el movimiento “Familias de Jesús”, que se convirtió en el ancla espiritual de su matrimonio.
“El movimiento nos rescató y nos restauró. Fue a través de él que comenzamos a entender que Dios debía ser el centro de nuestra vida matrimonial”, comparte María Luisa. Al participar en los retiros y reuniones del movimiento, aprendieron a cultivar la oración, la perseverancia y el servicio como pilares fundamentales de su relación. “Sin estos elementos, cualquier lazo puede deshilacharse, por eso los llamamos los ‘nudos’ que sostienen nuestra unión”, añade.
El testimonio de la providencia de Dios en su vida es evidente. Desde la llegada milagrosa de sus primer hijoJulián hasta la restauración de su matrimonio en la Iglesia, cada paso ha sido marcado por la mano de Dios. Uno de los momentos más emotivos fue el proceso de anulación que permitió a José Julián y María Luisa recibir el sacramento del matrimonio después de años de espera. “Fue un camino largo, pero Dios y nuestra Madre María siempre tuvieron todo preparado”, afirma José Julián.
Su compromiso con la crianza de sus hijos refleja su fe en acción. Cada decisión educativa y familiar está impregnada de oración y discernimiento. “Educamos a nuestros hijos en un ambiente de virtud, enseñándoles que todo lo que hacemos es para agradar a Dios”, explica María Luisa. Sus hijos, Julián, Jacob y Gina, son un testimonio de esa fe vivida en familia. Confiando en la providencia de Dios, tomaron la decisión de educarlos bajo la modalidad de homeschooling, integrando la formación académica con valores cristianos. A través de esta enseñanza, buscan formar corazones que no solo sigan los valores cristianos, sino que florezcan en ellos.
Uno de los momentos más difíciles para la familia fue la pérdida de su hija, Josie. “Fue un golpe duro cuando en la consulta de rutina nos informaron que no se detectaba el pulso”, comparten con profunda emoción. En medio de la tristeza, decidieron aferrarse a la fe. “Oramos juntos, aceptamos la voluntad de Dios y confiamos en que nuestra hijita está ahora en el cielo, al cuidado de nuestra Madre María”, recuerda José Julián. Este acto de fe, aunque doloroso, fortaleció su unión y los ayudó a mirar hacia adelante con esperanza.
Inspirados por su experiencia, fundaron “Somos Familia de la Providencia”, un apostolado que busca compartir las bendiciones recibidas y ayudar a otras familias a encontrar consuelo y dirección en Dios. “Abrazar la divina voluntad significa dejar de lado nuestros proyectos personales y permitir que Dios guíe nuestras vidas. Él siempre provee”, enfatizan.
El mensaje de José Julián y María Luisa resuena con fuerza en el contexto del Jubileo de la Esperanza. Nos recuerdan que, aunque los retos puedan parecer insuperables, la fe en la providencia divina es el refugio que sostiene. “Donde sea que Dios te plante, florece”, aconsejan con una convicción que solo puede provenir de una experiencia profundamente vivida.
Para aquellos que buscan fortaleza en su vida matrimonial, “Somos Familia de la Providencia” ofrece un ejemplo poderoso de cómo vivir en gracia y servicio. Este apostolado es una invitación a todos nosotros a permitir que la esperanza y el amor de Dios transformen no solo nuestras familias, sino también nuestras comunidades.



