“Buenos días, Dios los bendiga, venimos de la Iglesia católica”, ese era el saludo que una y otra vez repetía el grupo integrado por cinco misioneros, que forman parte del Curso de Misionología de la Diócesis de Caguas, que vivió una experiencia misionera por una semana en Maunabo.

El Visitante acompañó a uno de los grupos, mientras recorrían las calles del sector Parcelas Marianas, en el Barrio Emajagua de Maunabo. Bajo un candente sol los misioneros caminaron por calles desiertas. Una de las personas que los recibió fue María L. Pabón que al escuchar que venían de la Iglesia Católica salió de inmediato. “Es una alegría saber que son de la Iglesia católica porque los católicos casi nunca salen a la calle. Esto me hace recordar una cruzada de misión que hizo la Iglesia hace muchos años”, manifestó. Uno de los miembros del grupo le explicó que estaban visitando los hogares para conocer sus necesidades e invitarlos a visitar la capilla San Antonio de Padua que queda en el Barrio. Tras una amena conversación, uno de los misioneros hizo una oración al Todopoderoso por el momento que acababan de vivir.

Después de varias casas a las que llamaron, pero nadie salió y en la que dejaban en el portón una hoja suelta que incluía los horarios de las misas y otras actividades, unas casas más abajo, saludaron a don Rubén Díaz que reside junto a su esposa doña María Álvarez que abrieron el portón de su casa para darle acceso al grupo. Allí conversaron algunos minutos con la pareja de ancianos que aseguraron que son católicos, pero que al momento no van a la iglesia. Entre otras razones porque viajan regularmente a los Estados Unidos a visitar a sus hijos que viven allá.

De otra parte, un poco más temprano El Visitante acompañó a P. Israel Ramos Cintrón, párroco de la Parr. San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza de Maunabo junto a una religiosa y dos damas más que recorrieron otras calles del mencionado Barrio, no solo el más grande por su extensión territorial, sino también en cantidad de habitantes. Durante el visiteo, P. Israel quien aún no cumple su primer Aniversario como párroco, les explicó a las personas que los recibieron que el propósito de la visita era conocerlos e invitarlos a la misa dominical a las 9:00 de la mañana.

Cabe destacar, que algunas de las personas que recibieron y conversaron con los misioneros no eran católicos, pero a pesar de eso los acogieron e incluso más de uno los invitó a pasar al interior de su casa.

Por otro lado, Miriam Sierra, residente de Caguas y estudiante del Curso de Misionología, describió la experiencia de misión como una única. “Esto sensibiliza nuestro ser y nos hace entender realmente la misión para la cual hemos sido creados. Esto es mucho más de lo que esperaba. En el curso nos van preparando, pero cuando entramos en esta experiencia es algo diferente”, destacó.

Continuó diciendo que: “El estar cara a cara con estas personas que tienen esa necesidad. Como misioneros nos toca bien adentro en nuestro corazón, nos sensibiliza ante esa necesidad que existe, que es tan apremiante, que está cerca de nosotros y a veces no pensamos que existe”.
Por su parte, Keishla Marie Pérez Lozada que labora como instructora del curso de Misionología, expresó que en las primeras comunidades que visitaron Matuyas y Lizas, hay muchos envejecientes que viven solos. “Ellos tienen necesidades de que los escuchen, de alimentación, compañía, con muchas condiciones médicas, pero que viven solos.

Mientras, en Emajaguas es distinto porque la mayoría de los residentes trabajan y hay envejecientes, pero no tantos”, señaló.

Ciertamente, el grupo que misionó por toda una semana en Maunabo coincidió que esta experiencia misionera los ayudó a crecer y a reconocer que en su país, es necesaria la misión. ■

Camille Rodríguez Báez
Twitter: @CamilleRodz_EV
c.rodriguez@elvisitantepr.com

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