“¡Mamita llegó el Obispo, llegó el Obispo de Roma!”  Se dice que como resultado  de la llegada a Ponce del primer Obispo de esta diócesis, Mons. Edwin V. Byrne, se compuso esta plena. Lo único que el Obispo Rubén nos llega desde Caguas,  aunque sí fue nombrado desde Roma.  Y, no es que por  salir de Caguas, haya dejado ser un Obispo criollo, sino, que ahora, además de ser un Obispo criollo, es también un Obispo león.

Tengan algo por seguro, este obispo, criollo y león, no ruge tan bien como canta. Alegrémonos, canta más de lo que ruge. Le gusta cantar, le gusta sonreír, le gusta decir: “qué bueno que viniste” , le gusta saludar con la expresión : “Shalom” , le gusta pedir al pueblo que repitan frases. Por lo tanto, también es un obispo alegre, espontáneo, con mucha caridad, prudencia y sabiduría.

“¡Mamita llegó el Obispo, llegó el Obispo de Roma!” Les llegó un Obispo nombrado desde Roma por el Papa Francisco a quien le agradecemos gozosa y profundamente este nombramiento. El Obispo Rubén llega con mucha más experiencia que edad porque ha tenido una experiencia pastoral, sacerdotal y episcopal de mucha intensidad. Tiene experiencia como sacerdote, como religioso y misionero claretiano, como obispo, como Presidente de la CEP; tiene experiencia pastoral fuera de Puerto Rico, experiencia de la buena, de la fecunda, de la que dejan huellas positivas porque marcan el corazón. Signo que atestigua esto es la presencia de cinco hermanos Obispos de la República Dominicana. La presencia de tanto clero y fieles de Ponce, hacen esto una fiesta ponceña; la presencia de los obispos de todo Puerto Rico, fieles, religiosas y religiosos, seminaristas, diáconos y sacerdotes, hacen de esta fiesta, una gran fiesta puertorriqueña y la presencia de nuestros hermanos obispos dominicanos, hacen esta fiesta aún más grande, hacen de esta fiesta, una celebración con sabor caribeño.

“¡Mamita llegó el Obispo, llegó el Obispo de Roma!” Ponce, les llegó el Obispo, el Obispo nombrado por el Obispo de Roma. Obispo con aroma a Cristo, con olor a oveja porque es pastor que se mezcla entre su rebaño, y no para excluir, sino para acoger, no para ahuyentar, sino para atraer, no para esparcir, sino para reunir.

“¡Mamita llegó el Obispo, llegó el Obispo de Roma!” Ponce, les llegó el Obispo, el obispo comprometido con la misión del Obispo de Roma.  Comprometido con una Iglesia en salida, por eso suele decir, “queremos una Iglesia que no se calle sino que salga a la calle”. Un Obispo comprometido con la misión continental, con la pastoral nacional, con la nueva evangelización, entusiasmado con el Año de la misericordia, comprometido con el ecumenismo, la tolerancia, el respeto.

El Obispo de Roma, el Papa Francisco les ha dado un Obispo con gran corazón, les ha dado un obispo muy laborioso, les ha dado un Obispo con un corazón que ama mucho, un obispo de grandes amores en Cristo; ama mucho a Jesús, ama a María Virgen, ama su Iglesia, ama a su clero, a sus religiosas y religiosos, a sus fieles. Otros de sus grandes amores es Puerto Rico, nuestra Patria y querida nación puertorriqueña.

El Obispo Rubén muestra su gran amor a Jesús en su amor por sus ovejas. Y, hoy, el rebaño boricua está seriamente amenazado por una crisis de valores, crisis económica, crisis humanitaria y crisis en la familia. No se puede ser un buen Obispo sino se es un buen pastor. Y, no se puede ser buen pastor, sino se ama a la grey. Amar a la grey y defender los legítimos derechos de sus hijos e hijas como le encomendó nuestro primer Obispo puertorriqueño,  Juan Alejo de Arizmendi, a Don Ramón Power y Giralt en el 1809: “Afirmarse en sí la resolución de proteger y sostener los justos derechos de nuestros compatriotas”. Esto es así porque el evangelio que predicamos va dirigido a personas de carne y hueso, a personas con dignidad otorgada por Dios, con sentimientos, personas con corazón.

El evangelio no nos deja espacio para la indiferencia. Y, a Ponce, les ha llegado un Obispo que ama a Cristo en su gente y en su Patria porque la patria es la gente.

Querido pueblo santo de Dios de la Diócesis de Ponce, les llegó su Obispo, el Obispo que el Papa les eligió. Oren por él, acójanlo; sean sus colaboradoras y colaboradores en este nuevo caminar hacia Dios en la Nueva Evangelización. Oren también por su sucesor, nuestro querido hermano, Mons. Lázaro, hoy Obispo emérito. Amen a Cristo en sus Obispos; sirvan a la Iglesia en el servicio del Obispo.

¡Que el Señor les bendiga y les proteja siempre!

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here