El proyecto energético de Casa Pueblo es un testimonio de cómo la comunidad puede liderar el camino hacia la autosuficiencia y la resiliencia. Bajo la dirección de Arturo Massol Deyá, Casa Pueblo ha desarrollado un modelo energético basado en la energía solar y las micro-redes, que no solo proporciona electricidad a varias edificaciones, sino que también establece un camino hacia la independencia energética de Puerto Rico.
En el corazón de este esfuerzo está un nuevo proyecto que están desarrollando llamado Plaza de la Independencia Energética, un espacio que integra diversas iniciativas sostenibles. Paneles solares cubrirán la edificación, abasteciendo hogares y las instalaciones de Casa Pueblo. Arturo explicó que este espacio no solo será un proyecto de energía renovable, sino también un centro de educación e investigación, donde los visitantes podran aprender sobre la energía solar y las micro-redes. Además, este centro contará con un sistema de recolección de agua de lluvia, lo que asegura que la comunidad tendrá acceso a agua potable en caso de emergencias.
Un aspecto clave de Casa Pueblo es el enfoque en la educación y el aprendizaje continuo. Arturo mencionó que cada año, estudiantes de universidades de prestigio, como Yale, Princeton y Notre Dame, visitan Casa Pueblo para sumergirse en proyectos de investigación sobre energías renovables. Los estudiantes se quedan en una residencia dentro de las instalaciones de Casa Pueblo, donde pueden investigar sobre energía solar y otros temas relacionados con la sostenibilidad. Este intercambio de conocimientos no solo enriquece a los estudiantes, sino que también permite a Casa Pueblo continuar avanzando e innovando en su misión de crear una comunidad más resiliente y educada en temas energéticos.
Arturo destacó que Casa Pueblo no se limita a la producción de energía solar; también busca asegurar que las comunidades más vulnerables puedan beneficiarse de esta tecnología. Durante el huracán María en 2017, la independencia energética que Casa Pueblo había logrado se convirtió en un salvavidas para muchas familias, ya que la organización pudo mantener sus operaciones mientras el resto del país sufría apagones masivos. Hoy, su visión es expandir este modelo a otras comunidades mediante la creación de micro-redes interconectadas que compartan los excedentes de energía, fomentando así la autosuficiencia y la solidaridad comunitaria.
Además de su enfoque en la energía, Casa Pueblo ha sido un defensor clave de la protección de los recursos naturales, en particular los bosques y cuencas hidrográficas. Arturo subrayó la importancia de las montañas de Adjuntas para el suministro de agua potable en Puerto Rico. Estas montañas no solo capturan el agua de lluvia, sino que alimentan la cuenca hidrográfica que abastece a áreas urbanas como San Juan, Caguas y Humacao. Las montañas de Adjuntas producen el equivalente en agua al Lago Carraízo, lo que las convierte en un recurso vital para la supervivencia de la isla. La destrucción de estos bosques no solo pondría en peligro la biodiversidad, sino que también afectaría el suministro de agua potable para gran parte del país.
Casa Pueblo entiende que la lucha por la autosuficiencia energética no está aislada de otros problemas ambientales y sociales. La energía es solo un componente de un ecosistema más amplio que incluye la protección del agua, los bosques y la cultura comunitaria. Como parte de su modelo de “insurrección energética”, Casa Pueblo ha instalado paneles solares en hogares, escuelas, centros comunitarios e incluso estaciones de bomberos. Estos esfuerzos garantizan que los servicios esenciales, como la salud y la educación, puedan seguir operando.
Arturo enfatizó que la independencia energética es más que simplemente producir electricidad; es una herramienta para crear justicia social. Casa Pueblo está brindando a las comunidades la oportunidad de controlar su propio futuro energético, alejándose de la dependencia de combustibles fósiles y de un sistema energético centralizado que ha fallado en varias ocasiones en dar un servicio confiable. Esta visión está profundamente alineada con los principios de Laudato Si’, la encíclica del Papa Francisco que llama a una conversión ecológica y a la adopción de tecnologías limpias en armonía con la naturaleza.
El impacto de Casa Pueblo no se limita a sus fronteras. Arturo mencionó que están en el proceso de expandir su red de micro-redes, conectando a más comunidades rurales y urbanas para que puedan compartir energía y conocimientos. Este proyecto de redes interconectadas no solo ayuda a reducir la vulnerabilidad frente a desastres naturales, sino que también crea una economía local basada en la energía solar. Arturo explicó cómo la energía sobrante podría ser utilizada para impulsar pequeñas empresas, como talleres de costura o carpintería, creando nuevas oportunidades económicas para las comunidades más desfavorecidas.
Casa Pueblo ha demostrado que la resiliencia energética y la justicia social van de la mano. A través de su modelo de autosuficiencia, esta organización ha transformado la dependencia en autosuficiencia, y la vulnerabilidad en fortaleza comunitaria. La independencia energética que han logrado no solo asegura el bienestar inmediato de su comunidad, sino que también sienta las bases para un futuro más sostenible y justo para Puerto Rico. En cada paso que dan, están poniendo en práctica los principios de Laudato Si’, demostrando que es posible cuidar de nuestra “casa común” mientras se construye un país más fuerte y autosuficiente.



