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El tercer domingo de Adviento se conoce como “Domingo de Gaudete”, una palabra con un significado muy representativo para la época en que se celebra. ¿Qué significa y cuáles son los elementos característicos de esta fiesta “rosada”? 

Durante el tiempo de Adviento, la alegría es una de las características porque estamos a la espera de un acontecimiento importante. En el Adviento esperamos la venida del Niño Dios, que nacerá en lo más humilde: en un pesebre y en nuestro corazón, si así lo queremos. 

A continuación, algunos datos interesantes que debes saber sobre el Domingo de Gaudete y su importancia antes de la Navidad: 

  1. La palabra Gaudete está tomada del latín. Esta tiene el significado de “gozo” o “regocijo”. La celebración de Gaudete trae consigo la alegría pues ya se aproxima el acontecimiento más importante para el cristiano. Nacerá el Salvador, Jesús de Nazareth en un portal de animales en Belén. Esto aviva en nosotros la esperanza de un mejor mañana, con Jesús. La gran noticia del Nacimiento nos traerá a todos la alegría en los próximos días, pero desde ya nos regocijamos mientras esperamos… 

    Mientras que Laetare –celebración que se lleva a cabo en Cuaresma– significa precisamente “alegría” por la promesa de la Resurrección del Señor, Gaudete es el gozo por la venida del Señor que se dará en los próximos días. 
  1. Aunque en Adviento se utiliza el morado como color litúrgico, en el Domingo de Gaudete el que corresponde es el rosado. Este cambia el ánimo de penitencia y preparación para dar paso a un ambiente más festivo y alegre durante la misa dominical. El rosado le da un símbolo de alegría y gozo a la celebración, así como significa precisamente la palabra Gaudete.

    Durante la Santa Misa es muy común que los sacerdotes utilicen casullas u ornamentos religiosos de color rosa, normalmente con detalles dorados, blancos o crema. Otros elementos que se utilizan con el mismo color durante la Eucaristía pudieran ser el mantel del altar, los ornamentos decorativos de los ambones del presbiterio, entre otros. Además, en la Corona de Adviento se enciende durante la Misa del Domingo Gaudete la vela de color rosa que es colocada junto a las velas violetas. Una vez pasa este domingo, regresa el morado como color litúrgico hasta la Navidad que se cambia por blanco. 
  1. ¿Por qué es importante regocijarse? Pues, porque el Señor está cerca y al alcance nuestro todos los días. Estará en nuestro corazón si le dejamos nacer en esta Navidad, en la oración, en la Eucaristía y en lo secreto.

    Creemos por fe y por la tradición que Jesús nacerá y nos traerá la Salvación. Es un motivo de regocijo rememorar este gran acontecimiento que ha cambiado la historia del mundo. Nos regocijamos en el Señor porque en su nacimiento somos llamados a adorarle.

    Lo cierto es que, no siempre andamos alegres, incluso hasta cuando vamos a Misa podemos ir con cara larga. Más en estos días de incertidumbre cuando no se tiene claro el mañana o se vienen a la cabeza miles de problemas que no desaparecen así porque sí.

    “El camino de la alegría no es fácil, no es un paseo”, dijo el Papa Francisco en el 2020. En ocasiones llegar a la alegría requiere un camino de esfuerzo, una espera. Y precisamente, la espera del nacimiento de Jesús es para vivirla alegre, “como cuando esperamos la visita de una persona a la que queremos mucho”, añadió Francisco.

    El verdadero motivo de alegría es saber que cuanto más cerca estamos del Señor, mayor es nuestra alegría y más motivos tenemos para sentir el gozo que proviene de Dios. 
  1. La Iglesia nos invita a vivir la alegría y compartirla. “La primera característica de la alegría cristiana es descentrarse de uno mismo y poner en el centro a Jesús”, propone el Papa. En el Adviento y la Navidad nos centramos en el Hijo de Dios que nacerá. Hagámoslo siempre en nuestros hogares, trabajos y actividades, en el diario. Poner a Jesús en el centro, como se coloca en el pesebre el 25 de diciembre.

    Así, el Sumo Pontífice invitó a reflexionar hace unos años sobre cómo somos con los demás. “¿Soy una persona alegre que sabe transmitir la alegría de ser cristianos? ¿O soy siempre como esos tristes que parece que están en un velatorio?” 

    Este domingo de Gaudete es el mejor día para salir de la celebración eucarística “más feliz que una lombriz”. Porque, si no vivimos nuestra fe con alegría y gozo, y andamos tristes por la vida, los demás dirán que es mejor no vivirla… ¡Regocíjate en el Señor y déjale nacer en tu vida! 

Jorge L. Rodríguez Guzmán  

j.rodriguez@elvisitantepr.com 

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