Les confieso que el pasado jueves 9 de mayo, sentí un gran estremecimiento cuando escuché quién fue elegido sucesor de San Pedro y el nombre que escogió: un norteamericano que decidió tomar el nombre sinónimo de papas que se enfrentan a los poderosos en el nombre de Jesús: León. Los papas que han tenido este nombre han pasado a la historia como papas de carácter fuerte, que defienden a la Iglesia en nombre de Cristo, y me vinieron a la mente dos papas específicamente: San León Magno y León XIII.
San León I Magno es uno de los dos papas que han pasado a la historia con el título de Magno (el otro es San Gregorio I y a veces se menciona a San Juan Pablo II). Fue elegido papa el 19 de julio (mi cumpleaños) de 440 hasta su muerte el 10 de noviembre de 461. Cuando fue elegido papa, Roma se encontraba en un caos puesto que había dejado de ser la capital del Imperio Romano y no tenía ningún gobernante. El se dio la tarea de erigirse en el administrador de la Ciudad; de ahí es que comienza la autoridad civil de los papas. Exquisito teólogo, interviene en el Concilio de Calcedonia, con un documento que se conoce como el “Tomo de San León”, defendiendo las dos naturalezas, humana y divina, de Nuestro Señor Jesucristo, dos naturalezas que no se funden pero que son parte intrínseca de nuestro Señor Jesucristo. Al final de esta declaración, los padres conciliares exclamaron: “Pedro ha hablado por boca de León”. Pero lo más impactante de este papa fue el único que pudo con Atila el Huno. Atila, el azote de Dios, como lo apodaban, venía con sus hordas desde el centro de Europa, arrasando todo a su paso. Destrozó los ejércitos del Imperio Romano e iba derechito a Roma para arrasarla. El Papa se le enfrentó, montado en un burro sin más compañía que dos diáconos, a las afueras de la Ciudad de Mantua. El pueblo estaba seguro que Atila le iba a cortar la cabeza. Pero Atila con todo ejército, luego de hablar con el anciano, da media vuelta y se retira, salvando la ciudad. Se dice que, más tarde, Atila comentó que no se atrevió a herir al Papa porque vio un ángel con una espada encima del anciano en burrito.



