El otro tiempo fuerte de la Liturgia se inicia con la Cuaresma, y culmina en la Semana Santa, que sigue con la Pascua. Este extenso tiempo litúrgico nos provee una maravillosa ocasión para vivir el Jubileo de la Misericordia. Teniendo presente el lema jubilar “Misericordiosos como el Padre”, serán múltiples las actividades que podremos celebrar durante la Cuaresma. Empezando por el sacramento de la reconciliación, deberá ser un tiempo fuerte para buscar la experiencia del perdón de nuestros pecados a través de este Sacramento. Rasgando los corazones, como nos pide el profeta Joel (2, 13), busquemos reconciliarnos para renacer con verdadero espíritu de misericordia, que nos haga capaces de nuevas relaciones de servicio, tanto personales como familiares, y de nuevos impulsos y esfuerzos misioneros en las comunidades parroquiales para llevar la Iglesia a las personas más necesitadas. La oración, el ayuno y la caridad, durante la Cuaresma, deberán enfocarnos en el amor misericordioso de Dios que, orientado por los profetas, nos señalará a los que lloran, los sedientos de justicia y a los que pasan hambre (Isaías 58, 6-11).

(Carta Pastoral A Ser Misericordiosos como el Padre nos llama el Papa Francisco, 30).

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