La Corrupción

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En la primera lectura, el Profeta Amós advierte que todos aquellos que sean corruptos y se aprovechen de los pobres, se las tendrán que ver con Dios.

Esta hermosa lectura de PrimeraTimoteo es una de las lecturas más incomprendidas y mal explicadas por el mundo protestante.  En ella, se nos pide que oremos por los gobernantes y autoridades ante Jesucristo, único mediador entre Dios y los hombres.

En el Evangelio de San Lucas, Jesús advierte a los cristianos que no seamos ingenuos, que vivimos en un mundo de listos en el cual se alaba al tramposo.

Sinceramente, al leer las lecturas de hoy, no he podido olvidar de mi mente la corrupción gubernamental, independientemente del partido que sea, de la glorificación del listo que se aprovecha del inocente, del engaño y de la “listería” que son tan alabadas por nuestra sociedad.  Sin embargo, Dios en su Palabra, condena todo esto de forma tajante.  El hecho de que en nuestra sociedad todo esto se ha apoderado de nuestra convivencia, denota que esta es una sociedad que no está realmente convertida al Evangelio.  Es la sociedad que dice “Señor, Señor”, sin embargo, como dice Jesús, está muy lejos de hacer la voluntad del Señor.  

La primera lectura es fortísima.  Amós el Profeta advierte que Dios no se va a olvidar de las acciones de los corruptos.  Para Dios, los pobres, los humildes, los sencillos, la gente buena, son las dueñas de su corazón y Dios no perdona a quien haga sufrir al inocente.  Lo dice la Sagrada Escritura, no yo.  Dios, en su bondad, puede dejar pasar una serie de pecados, pero no deja pasar al que haga sufrir a un inocente.  Jesucristo, en un pasaje dice, que el que escandalice a uno de sus pequeños, más le vale que se amarre una piedra de molino al cuello y se tire al mar.  Así que el castigo de Dios para el que se pase de listo y haga sufrir a un inocente e indefenso, va a ser terrible.  Esto tiene que ser una fuerte advertencia a todos los que sean elegidos para puestos en el gobierno o nombrados por las autoridades competentes, para ejercer puestos directivos en el gobierno y en la sociedad.  Esta lectura debería ser leída en las misas o en los cultos de aquellos que hayan sido electos en el gobierno y que quieran comenzar su mandato con el pie derecho.

Aquí en Puerto Rico la corrupción de ha entronizado.  Es por eso que  debemos de orar por el Gobernador, por nuestros alcaldes, por nuestros legisladores, por la Comisionada Residente y, cada vez que haya elecciones, debemos de pedirle al Espíritu Santo que nos ilumine al ejercer el sagrado derecho del voto.   Esto es lo que San Pablo le dice a San Timoteo.  Esta lectura, tan mal comprendida, nos dice que nosotros debemos elevar nuestras oraciones a Dios Todopoderoso, por medio de su Hijo Jesucristo, para que nuestra sociedad sea una sociedad acorde con el Evangelio.  San Agustín, en su libro “la Ciudad de Dios”, habla de ello.  Así que, aunque Jesucristo es el único mediador ante Dios Padre, nosotros todos somos mediadores para llevar nuestras oraciones a Jesucristo y que Él se las entregue al Padre.   

P. Rafael Méndez Hernández, Ph.D. (Padre Felo)

Para El Visitante

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