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La Doctrina Social de la Iglesia establece que la economía de los pueblos no puede limitarse a los aspectos materiales y debe definirse a la luz de parámetros morales (CDSI 372). Nos llama a construir una economía “verdaderamente al servicio del hombre y elaborar un proyecto de cooperación real entre las partes sociales” (CDSI 339).  De esta forma sugiere que los trabajadores deben organizarse y participar en la gestión de las empresas, participando de los beneficios que genera su empleo. Apoya explícitamente el desarrollo de empresas cooperativas, las empresas artesanales y las empresas agrícolas con dimensiones familiares  (CDSI 339).

El modelo cooperativo de gestión empresarial se desarrolló a mediados del Siglo XIX (1844) en Reino Unido, cuando una empresa textil se formó con la aportación de sus socios-trabajadores. La aportación inicial de cada trabajador fue 1 libra, la cual muchos pagaron a plazos. De este humilde inicio surge un movimiento  a nivel mundial, constituyéndose la  Alianza Cooperativa Internacional, para apoyar el desarrollo de este modelo  de organización a través del mundo. Los principios que guían a las organizaciones cooperativista son: adhesión libre, control democrático, participación económica, autonomía, educación, cooperación entre cooperativas, responsabilidad hacia la comunidad.  Los  valores de este movimiento, obedecen a su razón de ser y son muy consistentes con los valores de la Doctrina Social de la Iglesia: ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad. 

En Puerto Rico el  cooperativismo nace en 1873, con el desarrollo de cooperativas de apoyo al obrero y para promover el ahorro. Sin embargo, el impulso al crecimiento del sector se da como parte de la política económica del  Nuevo Trato, buscando una salida a la depresión económica.  A partir de 1934, en Puerto Rico  se convierte en parte de la política pública la investigación y promoción del desarrollo  de empresas cooperativas en el sector agrícola.  La cooperación del movimiento cooperativista internacional logró traer personas capacitadas para promover el desarrollo cooperativista en varios sectores económicos.  

La aportación de la Iglesia Católica al cooperativismo en Puerto Rico, se dio principalmente a través de las figuras del Padre Mc Donald, con amplia experiencia en la formación de cooperativas en Canada, y del Monseñor Antulio Parrilla, educador en cooperativismo. Las parroquias fueron el germen de muchas cooperativas de ahorro y crédito. El Monseñor Antulio Parrilla, vio en los principios cooperativistas los valores de una nueva sociedad que permitiría el desarrollo integral de la persona. En su libro Cooperativismo: teoría y práctica, Mons. Parrilla  señala los beneficios de una sociedad desarrollado sobre el modelo de gestión empresarial cooperativista: facilita la participación consciente de las personas en todo el quehacer social, permite vivir el ideal cristiano de la igualdad entre los hombres, provee una solución aceptable entre individualismo y socialización, enfatiza en el servicio y no en el lucro, promueve la educación, no sólo en lo económico, sino también en los aspectos morales, y rebasa las fronteras nacionales para dar paso a una cooperación global.     

El reto de las empresas cooperativas es mantenerse firme en sus valores y principios. Esto puede conseguirse mediante un continuo énfasis en la educación de los socios.  En un encuentro con líderes cooperativistas de Italia en 2015, el Papa Francisco les dice: “Un miembro de la cooperativa no debe ser simplemente…un trabajador…pero debe ser siempre protagonista y debe crecer, a través de la cooperativa, como persona social y profesionalmente responsable; una empresa administrada por una cooperativa debe crecer de una manera cooperativa, involucrar a todos”.  Las empresas cooperativas son promotores de un desarrollo solidario.

Al presente existen en PR  106  Cooperativas de Ahorro Y Crédito, 123 Cooperativas Juveniles y 148 cooperativas de tipo empresarial. En esta última categoría se incluyen cooperativas de transporte, vivienda, agrícolas, industriales, consumo y de servicios. En la celebración del mes del cooperativismo, felicitamos a todos los líderes cooperativistas y a los socios-dueños. Sobre las bases del cooperativismo podemos construir la sociedad que buscamos. Apoyemos a este importante sector con nuestro patrocinio y participación. Apoyemos el desarrollo de una economía construida sobre los principios de equidad, solidaridad, ayuda mutua y responsabilidad social.

(Puede enviar sus comentarios al correo electrónico: casa.doctrinasocial@gmail.com).

Nélida Hernández

Consejo de Acción Social Arquidiocesano

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