En varios puntos del archipiélago borincano se hace notar el encanto por los girasoles. Esta realidad se agudiza en las redes sociales. Al apreciar la robusta flor amarilla de particular belleza surgen varias preguntas. ¿De dónde vienen? ¿En qué parte de Puerto Rico se encuentran? ¿Cómo se cultivan?¿Dónde es la finca? Desde la finca El Girasol, Froilán Ávila Pérez recibió a El Visitante para explicar cómo nació el proyecto de horticultura en las tierras de Guánica bajo el sol abrazador sureño. Mientras Floirán estudiaba horticultura en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Utuado, pensó en sufragar sus gastos con una idea de pétalos amarillos. Recibió el apoyo de su padre, de quien heredó el nombre y el amor a la tierra, emprendió una aventura universitaria que se convirtió en un pequeño negocio familiar hace 6 años.

“Era un proyecto a pequeña escala, cuatro callecitas al garete, sin máquinas, era yo solo sembrando. Poco a poco, girasol a girasol. Ahora se ha expandido”, dijo desde la finca que hoy cuenta con 10 cuerdas de terreno sembradas. Sobre los girasoles, explicó que se trata de un cultivo intensivo de siembra directa. No hay semilleros, trasplantado ni trucos; solo el trabajo, sudor y cariño de la mano. “La planta se tarda dos meses en florecer en un espacio pequeño para tener consistencia”. En la finca se pueden apreciar todas las etapas de crecimiento del girasol desde el surco y germinado hasta la planta que llega a medir de 4 a 6 pies de altura, dependiendo las condiciones del clima y de crecimiento. Esto para cultivar flores en todo momento. Se cosechan flores por dos semanas en una calle de girasoles en la finca. “Las tierras de Puerto Rico son bien bondadosas” Señalando a su padre con admiración, pidió a los jóvenes tener respeto a sus padres, mantener una mentalidad de estudiante y trabajar los sueños. “Ha sido una experiencia de aprendizaje bien bonita, intensa y fructífera. Hemos podido ver el fruto del esfuerzo, la responsabilidad y la disciplina; de correrse riesgos y creer en uno”, sostuvo con la misma sencillez con la que inició Floirán. “Los girasoles para mí significan aprendizaje intensivo, la vida, la tierra, mi estilo de vida. Las tierras de Puerto Rico son bien bondadosas, pero no te regalan las cosas, hay que trabajarlas. Tienen su truquito, que es mantenerse en el camino correcto, portándose bien. Dios está presente en todo momento. Hay que tener fe, cuando se trabaja en la agricultura la fe es todo. Si no dejas que Dios se manifieste, pierdes”, dijo con sentido práctico. A los que piensan en el agricultor como un jíbaro con machete en el cinto, dijo: “La agricultura se ha convertido en algo bien técnico. Ese estereotipo que se tiene del agricultor como un viejito en la montaña eso no es cierto. Cada día hay más innovación, pero conlleva compromiso con el cultivo”.

Visitas a la finca La finca El Girasol se encuentra en el Sector Cañas de Guánica a dos minutos de la PR-2, por la Carretera 116, seguido de la 331. Abre sus puertas todos los días de 9:00 a. m. a 5:00 p. m., dependiendo de las inclemencias del clima. La visita no toma más de una hora por lo que se recomienda combinar la actividad familiar o en pareja con otras atracciones de la zona, como el Bosque Seco. Hay girasoles a la venta en la carretera, en la finca y se despachan órdenes especiales al por mayor con solicitud previa. Para información, favor comunicarse al 939-402-7967.

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