El pasado 11 de noviembre de 2024, en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario en Yauco, se celebraron los 75 años de la Congregación Hermanas Dominicas de Nuestra Señora del Rosario de Fátima. Este aniversario reunió a la comunidad para reflexionar sobre el carisma de evangelización y servicio de las hermanas y su labor sinodal en la Iglesia. La celebración fue encabezada por Sor Fátima Rivera, Priora General de la congregación, Mons. Rubén González Nieves, Obispo de Ponce, y Mons. Álvaro Corrada del Río, Obispo Emerito de la Diocesis de Mayagüez, quien presidio la santa eucaristia.
Evangelizar a las familias
Sor Fátima destacó el compromiso de la congregación con la evangelización familiar, un pilar de la misión desde la fundación de la congregación en 1949 por la Hermana Dominga Guzmán. “Evangelizar no es solo transmitir un mensaje, sino vivirlo y hacerlo visible a los demás”, expresó, subrayando la importancia de la fe en el núcleo familiar.
El lema “Evangelizar a las Familias” guía la labor de las hermanas, quienes han trabajado en parroquias, comunidades y escuelas para acercar a las familias a Cristo y motivarlas a vivir su fe activamente. “La evangelización comienza en el hogar y se extiende a la comunidad”, comentó, explicando cómo este enfoque ha sido fundamental en su labor.
La misión sinodal de las Hermanas
Durante la celebración, Padre Obispo Rubén González Nieves, Obispo de Ponce, resaltó el carácter sinodal de la congregación. Agradeció el compromiso de las hermanas con la misión evangelizadora de la Iglesia, describiéndolas como ejemplo de sinodalidad en su colaboración con el clero y los laicos.
“La sinodalidad es caminar juntos en comunión, y las Hermanas Dominicas son un vivo ejemplo de este llamado”, afirmó el obispo, enfatizando que las hermanas han sabido adaptarse a los cambios sin perder la esencia de su misión. Este espíritu de servicio ha permitido que la congregación se mantenga relevante, ofreciendo esperanza y una guía espiritual en tiempos difíciles.
Un legado de amor y servicio: La Hermana Dominga Guzmán
Mons. Álvaro Corrada en su homilia dedicó un momento para recordar a la fundadora, la Hermana Dominga Guzmán, cuya vida fue un ejemplo de amor y dedicación a Dios y a las familias. La Hermana Dominga, convencida de que la fe comienza en el hogar, fundó la congregación con la visión de formar una comunidad que apoyara a las familias en su camino de fe.
Destacó que “cada familia es un pequeño santuario donde se vive y se comparte el amor de Dios”, reflejando la misión de la Hermana Dominga y su compromiso con el bienestar espiritual de las familias. Este legado sigue vivo en cada hermana de la congregación, que continúa su obra con fidelidad y dedicación.
Aprendiendo de Sor Dominga en tiempos de desafío
Al finalizar la santa misa, tuvimos la oportunidad de conversar con Sor Fátima y le preguntamos qué enseñanzas de Sor Dominga considera se puede aplicar en la actualidad ante los retos que enfrenta la Iglesia. Su respuesta fue sencilla pero poderosa.
“De ella podemos aprender el valor de la familia y que no podemos cansarnos de trabajar por la familia. Y no podemos desilusionarnos porque hayan retos. Para eso tenemos que estar, para nosotros estar frente a los retos. Y con la ayuda de Dios lograrlo”, comentó Sor Fátima, subrayando que la perseverancia es clave en el servicio a la familia, incluso cuando los desafíos parezcan abrumadores.
“Segundo, podemos lograr ser más sensibles con los pobres, que era algo que para ella era bien importante, con los más pobres. Así que, para eso estamos nosotros, como decíamos, hacer dotes, como las neceras de Dios. Estamos para servir”, continuó Sor Fátima. La fundadora enseñó a las hermanas a estar siempre atentas a las necesidades de los más vulnerables, ofreciendo ayuda con humildad y generosidad.
Por último, destacó el rol de las Hermanas como colaboradoras de los sacerdotes. “Sobre los tres puntos de nuestro carisma. La familia llevar a Cristo, ser colaboradoras de los sacerdotes. Y el atender a los pobres”, concluyó. Estos tres pilares –la familia, la colaboración con el clero, y el servicio a los pobres– son los que siguen guiando a las Hermanas Dominicas en su misión, y que hoy, más que nunca, son necesarios en la vida de la Iglesia.
Una labor sinodal de gran envergadura
El evento destacó la labor sinodal de las Hermanas Dominicas, quienes trabajan en comunión con la Iglesia para fortalecer la fe en las familias y en la comunidad en general. La sinodalidad, que implica caminar juntos en la fe, es una práctica que las hermanas han adoptado plenamente, trabajando en colaboración con sacerdotes y laicos para responder a las necesidades de la comunidad.
“Nuestra misión no es solo para nosotras, sino para toda la Iglesia”, comentó Sor Fátima, quien explicó que las hermanas trabajan en comunión, buscando siempre el bien común y el crecimiento espiritual de todos. Esta labor sinodal se refleja en su trabajo diario y en su capacidad de adaptarse a las necesidades de la comunidad, ofreciendo una guía y apoyo en el camino de fe.
Un legado de fe y esperanza
El 75° aniversario de la Congregación Hermanas Dominicas de Nuestra Señora del Rosario de Fátima es un recordatorio de su dedicación y amor por la misión evangelizadora. Inspiradas por el carisma de la Hermana Dominga Guzmán, estas hermanas han dedicado su vida a llevar a Cristo a cada familia y construir una Iglesia unida y sinodal.
La celebración concluyó con una invitación a renovar la fe y el compromiso con la misión de la Iglesia. “Llevar a Cristo a la familia y la familia a Cristo” es más que un lema, es una misión de vida que las hermanas abrazan con humildad y dedicación, siendo un faro de esperanza y una guía espiritual para todas las familias que buscan un camino de amor y fe en un mundo lleno de desafíos.
A través de su labor, las Hermanas Dominicas continúan siendo un testimonio vivo del amor de Dios y de la importancia de la comunión y la solidaridad en la vida cristiana.



