¿Qué hubo en común en textos evangélicos de 27 y 29 de noviembre del año 2020? Eran los de Lucas 21, 7 ss. y Marcos 13, 7 ss. Ambos, como también en otros, nos hablan del final de los tiempos. Es el tema favorito de aquellos que se me ocurre catalogar como “intimidadores profesionales de la fe”. Están infiltrados en todas partes. Les encanta meter miedo, instando a que nos convirtamos por temor, en lugar de hacerlo por amor. Lo más que proclaman de modo explícito es… ¡Esto se acabó! Aplican magistralmente el refrán: “Río revuelto, ganancia de pescadores”. Bastaría dar un simple vistazo a la historia de la humanidad y siempre ha habido guerras entre naciones, fenómenos, hambrunas, violencia familiar, terremotos, pandemias y más. Entonces, situaciones y eventos como esos; ¿los minimizamos, los miramos con indiferencia? ¡Veamos!

Es normal, que ante todo lo que nos afecta negativamente, experimentamos algún grado de ansiedad y miedo. Sin embargo, tampoco permitamos que nos perturbe una “paranoia apocalíptica”, es decir, ese trastorno mental que en este caso, nos haría tener una fijación enfermiza con todo lo relativo al final de los tiempos. Nos parece la vida misma, como un juego de pelota. La clave está en correr las bases adecuadamente. Si nos sorprenden fuera de base… ¡nos ponchamos y perdimos! ¿Imagina la ansiedad depresiva de un jugador-corredor, que esté pensando constantemente en que lo pueden ponchar?

Nos corresponde a todos procurar dar lo mejor de nuestros talentos y capacidades, aún con las limitaciones y desaciertos. Como no sabemos cuando terminará el juego existencial de nuestras vidas individuales o colectivas… ¡vivamos preparados en lugar de vivir aterrados! ¿Será éste, nuestro último Adviento y última Navidad? ¡Sólo Dios sabe, tranquilos! ¡Hagamos con diligencia y con paz lo que corresponda y esté a nuestro alcance! “No andemos en tinieblas para que ese día no nos sorprenda como ladrón… somos hijos de la luz” (1 Tes 5, 4-5). Evitemos el riesgo que nos enseña este pensamiento: “No nos acordamos del nacer, nos preocupa el morir y nos olvidamos de vivir”. Ya lo dijo Roberto Gómez Bolaños (Chespirito): “Que no cunda el pánico”.

P. Edgardo “Gary” López

Para El Visitante

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here