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Isaías nos presenta, en la 1ra lectura, al Mesías, como si fuera el Padre Celestial quien lo hiciera. Además, anuncia la salvación que el Mesías realizará.

Hoy comenzamos la lectura de la 1ra Carta a los Corintios. La lectura de hoy es la introducción de esta carta, que meditaremos por las próximas semanas.

El Santo Evangelio de San Juan es, una manera de epílogo, pero no lo es puesto que no está sacado de San Mateo, sin embargo nos da unos detalles valiosos sobre Jesús.

El 2do Domingo del Tiempo Ordinario la Iglesia se lo reserva a San Juan Evangelista. Esto se debe a que los inicios de este evangelio son totalmente distintos a los tres evangelios sinópticos. Para empezar, es el único evangelio que no indica que el Espíritu Santo se llevó a Jesucristo al desierto para ser tentado por Satanás ni las tentaciones per se. Por otro lado, nos cuenta cosas que los otros evangelios no y por eso a lo largo de los tres ciclos veremos estos episodios.  

En términos de temática, la liturgia de hoy es una continuación de la semana pasada. En la primera lectura, Isaías nos hace una presentación del Mesías muy parecida a la que hizo el Padre Celestial cuando Jesucristo fue bautizado en el Jordán. De manera hermosa hace una “descripción de trabajo” que realizará el Mesías una vez comience su labor.  Es como un resumen por adelantado de la vida de Jesús.

A la 1ra Carta de los Corintios la titulo la “Carta de los bochinches”. Corinto era la ciudad más grande de Grecia en tiempos apostólicos por ser una ciudad portuaria.  Había gente de todas clases, desde ricos comerciantes hasta la ralea más baja. En esta ciudad fue que San Pablo fundó la Iglesia más grande, y una de las que más problemas le dio. Ya lejos de ella, mientras predicaba en otro lugar, le llegan comentarios de las divisiones que se daban en Corinto debido precisamente a los distintos grupos culturales, sociales, políticos que había en ella. Así que San Pablo escribe esta carta, que es la Carta Magna de la eclesiología de San Pablo, en la cual describe lo que una comunidad cristiana, Iglesia, tiene que ser. Hoy es la introducción de esta carta, para dejarnos saber qué es lo que vamos a esperar por las siguientes semanas.

Si Cristo es el Cordero de Dios, ¿por qué representamos a San Juan Bautista con el Cordero, símbolo de nuestra Ciudad Capital y nuestro escudo patrio? Fue San Juan Bautista quien le puso este título cuando Cristo fue bautizado. Así mismo se lo presenta a los dos discípulos, Juan Evangelista y Andrés, cuando Cristo pasó por el frente de ellos. ¿Por qué este título? Porque en la religión judía, el cordero macho, primerizo, sin mancha, fue el animal sacrificado por el pueblo judío la noche que salieron de la esclavitud de Egipto. Cuando San Juan Bautista hace esta presentación lo que ya está anunciando es que, a través del derramamiento de su sangre, Jesús salvaría a su pueblo. Pero, esta es otra historia.

P. Rafael “Felo” Méndez Hernández, Ph.D.

Para El Visitante

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