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“Bendeciré al Señor en todo tiempo; mis labios siempre lo alabarán” (Sal 34, 1)

La experiencia del tiempo varía a lo largo de las distintas etapas de la vida. En cada etapa la concepción del tiempo está influenciada por factores como el desarrollo cognitivo, las responsabilidades, las experiencias vividas, la cultura, los cambios físicos y emocionales. La percepción del tiempo es única para cada individuo y puede variar ampliamente. Por ejemplo, durante la infancia, los niños tienen una percepción del tiempo bastante particular. Pueden tener dificultades para comprender la duración de los eventos y a menudo viven en el momento presente, con menos conciencia del pasado o el futuro. Para ellos, el tiempo puede ser percibido de manera más subjetiva, basándose en eventos y actividades concretas en lugar de medida cronológica.

En la adolescencia, muchos jóvenes experimentan una sensación de “tiempo suspendido” o de invencibilidad, lo que puede llevarlos a tomar riesgos y a actuar impulsivamente. A medida que desarrollan una mayor conciencia del futuro, pueden sentir presión por el tiempo; mientras que enfrentan decisiones importantes sobre su futuro. 

En la edad adulta, la percepción del tiempo puede estar influenciada por las responsabilidades laborales, familiares y personales. La sensación de que el tiempo pasa rápidamente puede surgir a medida que se enfrentan múltiples demandas y compromisos, lo que puede llevar a la sensación de que el tiempo se escapa; quisieran añadir más horas al día. No obstante, algunas personas mayores pueden experimentar una sensación de que el tiempo pasa más rápido a medida que reflexionan sobre sus vidas y enfrentan la disminución de la movilidad y la salud. Otros pueden sentir que el tiempo se ralentiza a medida que se enfrentan a la soledad o a la pérdida de seres queridos.

Por otro lado, la percepción del tiempo en personas con enfermedades terminales puede ser muy compleja y variada. Sienten que el tiempo se ralentiza y para otros, puede parecer que se acelera. Algunos factores emocionales, físicos, psicológicos y espirituales contribuyen a estas percepciones. También puede ser una oportunidad para darle un nuevo significado a la existencia o frustrarse durante la enfermedad. 

Según los relatos bíblicos, Jesús abordó el tema del tiempo en varios contextos que se expresan en sus enseñanzas y prácticas evangelizadora. Jesús enseñó sobre la importancia de la paciencia y la perseverancia, alentando a sus seguidores a mantener la fe y a esperar con paciencia el cumplimiento de las promesas de Dios. Por ejemplo, en el Evangelio de Lucas, Jesús comparte parábolas que ilustran la importancia de estar preparados y ser fieles, en paralelismo con la parábola de las diez vírgenes que narra el evangelista Mateo (25, 1-13).

Jesús hace referencia al concepto de Kairós en el Evangelio de Juan, que se refiere al tiempo oportuno, el momento adecuado para la acción divina. Jesús enseña que su ministerio y sus acciones están en sintonía con el tiempo divino, y que la realización de la voluntad de Dios se produce en el tiempo designado por Él. También, habló sobre la idea de la eternidad y el Reino de Dios, que trasciende el tiempo terrenal. Enseñó que el Reino de Dios está presente y también está por venir, y que sus seguidores deben vivir de acuerdo con los principios eternos de Dios, más allá de las preocupaciones temporales.

El término chronos se refiere al tiempo en un sentido cuantitativo, como una medida secuencial y continua. Se relaciona con la noción lineal del tiempo, la secuencia de momentos que avanza de manera uniforme y constante. Chronos se asocia con la medición del tiempo, como segundos, minutos, horas, días, años, entre otras formas de medición. 

En el Evangelio según Marcos (1, 15), Jesús proclama: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios está cerca. Arrepiéntanse y crean en las buenas nuevas”. En este pasaje, Jesús anuncia que “el tiempo se ha cumplido”, lo que puede interpretarse como una referencia al momento oportuno en el plan divino. Jesús está anunciando que el tiempo designado por Dios para la llegada de su reino está cerca, y, por tanto, insta a las personas a arrepentirse y a creer en el evangelio. Este pasaje ilustra cómo Jesús, en su enseñanza, vinculó el tiempo cronológico con el cumplimiento de la voluntad divina y la llegada del Reino de Dios.

El tiempo ha sido materia de discusión entre pensadores, filósofos, poetas y teólogos. Para Aristóteles el tiempo es una parte fundamental de la física y la metafísica. En Santo Tomás de Aquino el tiempo era como una medida del movimiento y como parte de la creación divina. Immanuel Kant concebía el tiempo como una categoría fundamental que subyace a nuestra experiencia de la realidad. Benjamín Franklin dijo lo siguiente: “¿Amas la vida? Pues si amas la vida no malgastes el tiempo, porque el tiempo es el bien del que está hecha la vida”.

Este tiempo de Cuaresma debe aprovecharse de manera consciente, significativa, y alineada con los valores, metas personales, y una conversión sincera del corazón. ¡Que sea una Cuaresma con mirada Pascual!

Padre Víctor M. Torres Cisneros

Para El Visitante