El pasado 27 de marzo, el Movimiento de Retiros Parroquiales Juan XXIII celebró su 55 aniversario con una solemne Eucaristía en el Santuario Virgen del Perpetuo Socorro en Quebradillas. La misa fue presidida por el obispo de Arecibo, Monseñor Alberto Figueroa Morales, y concelebrada por Monseñor Luis Miranda Rivera, obispo de Fajardo-Humacao, y Monseñor Raúl Chao, obispo auxiliar de Arequipa, Perú.
El evento contó con la presencia de un nutrido grupo de sacerdotes, así como de representantes del Movimiento Juan XXIII a nivel internacional, incluyendo delegaciones de Estados Unidos y varios países de Latinoamérica. En un momento especial, se reconoció a la directiva local e internacional del movimiento y se rindió homenaje a Nelson Rivera Beauchamp, miembro fundador, quien celebró junto a su esposa Natividad sus 50 años de matrimonio.
Durante su homilía, Monseñor Figueroa Morales resaltó la misión evangelizadora del Movimiento Juan XXIII, inspirado en el espíritu del Papa San Juan XXIII. Destacó que la Iglesia debe hablar con el corazón, con un lenguaje cercano al pueblo, abrazando y transmitiendo el amor de Cristo a los más necesitados.
El obispo recordó que la evangelización no puede quedarse en documentos o discursos, sino que debe traducirse en acciones concretas que reflejen la caridad cristiana. Haciendo eco de las enseñanzas de San Juan XXIII y del Papa Francisco, exhortó a los miembros del movimiento a ser testigos vivos del Evangelio, especialmente en un mundo que “necesita más testigos que maestros”, como expresó San Pablo VI.
También subrayó la importancia del Espíritu Santo en la misión evangelizadora, citando a San Juan Pablo II: “No faltan nunca problemas que a veces parecen insolubles. Pero el Espíritu Santo socorre en las dificultades e ilumina. (Él) posee una inventiva infinita, propia de la mente divina, que provee a desatar los nudos de los sucesos humanos, incluso los más complejos o impenetrables.”
Finalmente, el obispo animó a los miembros del movimiento a seguir el ejemplo del Papa Bueno, siendo hombres y mujeres de oración, entrega y servicio, dispuestos a llevar el mensaje de Cristo a todos los rincones del mundo.
Al concluir la Eucaristía, Mons. Alberto impartió la bendición con una reliquia de San Juan XXIII, elevando una oración para que el movimiento continúe creciendo y dando frutos de santidad.
Como signo de gratitud y reconocimiento, el obispo anunció que en la Catedral de Arecibo se colocará una imagen de San Juan XXIII, en el nuevo retablo que está proyectado, para que los fieles puedan invocar la intercesión del Papa Bueno.
Este 55º aniversario fue un momento de acción de gracias, comunión y renovación del compromiso evangelizador del Movimiento Juan XXIII, reafirmando su misión de ser luz y esperanza en la Iglesia y en el mundo.



