El regresó de Papa Francisco a la Casa del Padre, nos ha hecho reflexionar mucho sobre su vida y sus aportaciones a la Iglesia Católica y al mundo en general. ¿Qué nos deja como legado a los educadores de las escuelas católicas de Puerto Rico?
Las instituciones católicas, tenemos la misión de hacer realidad el sueño de Papa Francisco, y continuar trabajando por medio de la educación con un Pacto Educativo Global que ayude en la solución de los problemas actuales y la crisis educativa que se vive a través del mundo, con el fin de dejarle a las futuras generaciones un mejor lugar donde vivir.
Con más ímpetu que antes tenemos el deber de trabajar para hacer realidad los 7 compromisos que estableció mediante el Pacto Educativo Global el Papa Francisco. Pacto que tiene vigencia actual y en el cual hizo hincapié de darle a cada persona el lugar que merece respetando sus capacidades, sus debilidades, evitando descartar a las personas por su edad, habilidades o incapacidades, sino convirtiéndola en todo momento en el centro de esta educación. Una invitación que también exige que se abran foros que permitan escuchar las voces de nuestros jóvenes porque ellos tienen ideas maravillosas y están en sus manos las posibles soluciones para los problemas actuales del mundo. El compromiso de promover a la mujer, de respetar el valor de la mujer dentro de la sociedad y las aportaciones que éstas hacen a la misma sin que se convierta esto necesariamente en una competencia o lucha de poderes con los hombres. El compromiso de responsabilizar a las familias de la educación de sus hijos, que no sean solamente las escuelas las responsables de la educación de los hijos, sino que sea una responsabilidad compartida entre las escuelas y los padres, por tanto, hay que buscar alternativas para integrar a los padres en esa educación. Otro compromiso es acoger a los marginados, mirar con misericordia aquellos que no tienen nada, acercarnos y acogerlos con la misma mirada que acogió Jesús a los pobres y necesitados; con este Pacto Educativo Global es obligación educar a nuestros niños y jóvenes a mirar al que está a nuestro lado como su hermano en Cristo, independientemente de la condición social o las condiciones en que se vea obligado a vivir. El compromiso como educadores de preparar a nuestros jóvenes para que en el mañana desarrollen nuevas ideas políticas y económicas que cambien la visión actual del mundo en el que solamente unos gozan de grandes beneficios mientras otros sufren pobreza desmedida.
Y finalmente, el compromiso con el planeta, cuidar de nuestra casa común, una de las grandes preocupaciones que presentó el Papa Francisco en su Pacto Educativo Global, por lo que nos pidió que nos hagamos responsable de nuestro planeta, que a conciencia busquemos alternativas para evitar que el planeta siga muriendo en manos de esta humanidad que no se ha dado cuenta que es el único lugar que tenemos para vivir y nos invita a buscar soluciones para el cambio climático que ya nos ha estado afectando.
Decía el Papa Francisco: “Educar es un acto de amor” y hacer realidad el Pacto Educativo Global es una manifestación de amor a una petición justa y necesaria que nos había hecho hace varios años nuestro Santo Padre.
El legado para la educación de Papa Francisco está, entre otros, en este Pacto Educativo Global que abarca todas las áreas importantes para la vida del ser humano. Papa Francisco fue un visionario y escribió este pacto en el cual involucró a todos los seres humanos, no es una responsabilidad de las escuelas católicas solamente, es una responsabilidad de toda la sociedad.
Para lograr que el Pacto Educativo Global sea una realidad se requiere, entre otras cosas, que haya cambios en los currículos, cambios en las metodologías que se están utilizando para educar a nuestros jóvenes, cambios en la organización e incluso cambios en los roles, tanto de los estudiantes como de los profesores. Desarrollar proyectos de apertura que promuevan una mayor participación no solamente de las escuelas católicas, sino de todas las entidades privadas y gubernamentales que también son responsables de la educación y la transformación del mundo a través de una educación apropiada.
Tú y yo tenemos la responsabilidad como educares de las escuelas católicas de Puerto Rico de hacer realidad este sueño de nuestro amado Papa Francisco. El Pacto Educativo Global fue un llamado del Papa Francisco para mirar el futuro con esperanza, y preparar a los jóvenes para entregarles un mundo mejor. Hagámoslo realidad.
Gracias Papa Francisco.



