Amós, en su primera lectura, advierte (o mejor amenaza) con el castigo divino, a todos los
funcionarios de gobierno que recurran a prácticas de corrupción para enriquecerse.
En la Primera Carta a Timoteo, San Pablo le escribe a un hijo espiritual suyo, ahora Obispo de
Éfeso, dándole consejos de cómo pastorear su diócesis.
En el Evangelio de San Lucas, Jesucristo hace advertencias sobre la corrupción de los bienes
del amo y cómo uno tiene que ser diligente y astuto a la hora de administrarlos, para darnos una
lección aún más importante.
Quisiera tocar un tema muy importante en la segunda lectura de hoy, puesto que para mí es muy
pertinente en un contexto en donde estamos siendo bombardeados por los pentecostales y otros
fundamentalistas religiosos: la intercesión de los santos. Los protestantes utilizan mucho esta
lectura para atacar nuestra devoción a los santos. Pero, veamos la lectura…
Este libro es una carta personal que San Pablo le escribe a un discípulo suyo que ahora es obispo
de Éfeso, la misma ciudad a la que le escribe la carta a los efesios: San Timoteo. En esta carta,
San Pablo le da a este discípulo predilecto consejos concretos para dirigir la diócesis. De hecho,
esta lectura es una de las lecturas favoritas en las misas de consagración de obispos. Hoy vemos
que San Pablo le dice a San Timoteo que uno de los deberes más importantes que un obispo tiene
que tener para su grey es orar por ella. En esa oración, San Pablo le dice a Timoteo que, como
obispo, centre su labor ministerial en Dios y en Cristo que es el único mediador entre Dios y los
hombres. O sea, que a Jesucristo el único a quien se le debe entregar su Iglesia. San Pablo, por
lo que vemos en las Sagradas Escrituras, no tuvo contactos directos con la Virgen María y, por
tanto, no le tenía el mismo cariño que San Lucas y San Juan presentan en sus evangelios. Este
verso, en ningún momento pretende ser una declaración dogmática sino un consejo personal y
concreto que la comunidad paulina valoró y conservó al punto que entró al canon del Nuevo
Testamento.
Aunque esté en la Biblia, a este texto no le podemos dar el mismo peso a que estos libros de la
Biblia, ¡sobre todo a los evangelios!, en los que se habla tan bellamente de la Virgen y su poder
de mediación. Además, la Biblia está preñada de intercesiones, empezando por Abraham, para
que le demos tanta importancia a un solo texto e ignoremos a los demás. Eso sí, la intercesión de
Jesucristo es única, irrepetible, porque es la única que salva, el único cuya sangre nos ha salvado,
a tenor de lo que dice a continuación: el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate por
todos. Hasta la Virgen María nos lo diría.
La primera lectura y el Evangelio es algo que todos los funcionarios de gobierno, desde la
gobernadora hasta el último legislador municipal de Yauco (Yauco es el último municipio por
orden alfabético) tienen que tener en consideración la corrupción es pecado, que los funcionarios
electos son los custodios y distribuidores de los bienes que le confiamos para el beneficio de
todos, sobre todo los más vulnerables e indefensos, y que, por tanto, ellos ejercen un ministerio
sagrado. La corrupción gubernamental es una de las lacras que más daño ha hecho a nuestra
sociedad, que nos ha traído tantos problemas, que ha sido la causa de que la ciudadanía desconfíe
de sus funcionarios. Así que piensen, antes de actuar corrompidamente.

Dos temas pertinentes: corrupción y de mediación
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