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“Estad siempre alegres en el Señor, (Fil 4, 4).

Laetare significa alegría y este cuarto domingo cuaresmal propone el gozo como una actitud ante la proximidad de la Pascua; como un anticipo a saborear la victoria de Jesucristo sobre la muerte y el pecado. Así lo dejó claro Padre Edgardo Acosta Ocasio, Vicario de Pastoral de la Diócesis de Mayagüez y Párroco de la comunidad parroquial de San Isidro Labrador de Sabana Grande.

“También es un llamado a la invitación a que los cristianos vivamos con alegría nuestra peregrinación en la fe. Aún en medio del combate, aún en medio de las luchas que tenemos hay que enfrentarlas sabiendo que no podemos perder la alegría porque Cristo ya ha vencido y nosotros vamos a vencer en Él”, precisó con ánimo el sacerdote.

Del mismo modo, invitó a no desanimarse porque pareciera que “las puertas del mal, el monstruo de la guerra, la corrupción, las ideologías y todo lo contrario a Dios” arropan a la humanidad, pero,“al final Dios vencerá y mostrará su gloria; esa es la causa de nuestra alegría y esperanza definitiva”. Por ello, si todavía no se ha logrado, este Domingo de Laetare es tiempo propicio para asumir y practicar los pilares cuaresmales: oración, ayuno y limosna. Además, trabajar en la conversión propia y ese encuentro personal con Cristo por medio de la vida sacramental.

Ayuna de lo que hace daño

Por otro lado, Mons. Francisco Medina Santos, Decano de ISTEPA y Párroco de la comunidad parroquial de San Pablo de Puerto Nuevo, apuntó que la crisis que arropa a la sociedad señala a una “carencia de santos” porque “son oportunidades en las que Dios no abandona a su Iglesia y los momentos donde ha habido más crisis es cuando más santos ha habido”.

¿Cómo vivir los pilares cuaresmales en estos tiempos? Respondió Mons. Medina: “Sobre la oración se trata de hablar con Dios. Decimos que amamos a Dios, que bonito, pero cuando uno ama a alguien lo busca. No puedo concebir un matrimonio que dice que se aman, pero no se habla. Si decimos que amamos a Dios vamos a demostrarlo en la oración privada, en la oración comunitaria que es la santa misa”. 

¿Cómo vivo la misa? ¿Cómo hablo con Dios en mi oración? Esas son reflexiones obligadas en el examen de conciencia que la Cuaresma 2024 coloca sobre la mesa de cada creyente que se propone a vivir intensamente el tiempo. Por ello continuó Mons. Medina: “Que se demuestre con una oración sincera, que no necesariamente tienen que ser padre nuestros, avemarías y glorias, sino una conversación como cuando uno se sienta a hablar con un amigo o hermano”.

Sobre el ayuno, no tiene que ver con innovadoras dietas de ayuno intermitente… Especificó el presbítero de la Arquidiócesis: “Que  bueno por esas dietas. Pero, hay que ayunar de ciertas cosas que nos hacen daño como por ejemplo tantos programas de televisión chabacanos y vulgares que son parte de nuestra vida; ayunar de la lengua, del chisme y la murmuración que tanto daño hace. El Papa constantemente nos alerta sobre ese mal. Ayunar del alimento es recomendable incluso a nivel de la salud. Pero hay que ayunar del casino, de los juegos de azar, de las apuestas… Hay que ayunar de tantas cosas que hacen daño. Hay que preguntarse: ¿Hasta que punto puedo ser capaz de dominar mi ser y mi voluntad heridas por el pecado?”.

Finalmente, sobre la limosna criticó que no se puede limitar a dar un peso a un indigente que puede intimidar por su apariencia maltrecha. “La limosna debería ser ese deseo de dar lo mejor de nosotros, tiempo y espacio. La cuaresma es un momento excelente para regalar una visita a un enfermo. Estoy seguro que si hacemos un examen de conciencia nos percataremos que en las comunidades hay ancianos que viven solos. Qué mejor limosna que una visita a un anciano solo y llevarle un caldito de pollo o una cajita de chocolates. Limosna es darte uno mismo”.

La cuaresma tiene su propósito para prepararnos anímicamente y espiritualmente para salir al encuentro del Resucitado. Recordar que el camino cuaresmal, como la Semana Santa, son medios de preparación para conmemorar y vivir intensamente la Vigilia Pascual y la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. “Por eso la Iglesia, especialmente durante los tiempos de Adviento, Cuaresma y sobre todo en la noche de Pascua, relee y revive todos estos acontecimientos de la historia de la salvación en el “hoy” de su Liturgia”, (CEC, 1095). 

Enrique I. López López

e.lopez@elvisitantepr.com 

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