Mientras la Navidad se acerca y muchos piensan en dónde pasarán los días festivos, para José (nombre ficticio) el desespero e inestabilidad son la orden del día. Este padre de familia laboró en la banca internacional por espacio de 9 años y hace 8 meses perdió su empleo. Desde entonces, la situación familiar tomó un giro de 360 grados volviéndose difícil ante el cambio de rutina y la incertidumbre que esto conlleva.

A pesar de contar con la experiencia de cerca de 20 años en el campo de la contabilidad y finanzas, en los que posee bachillerato y maestría respectivamente, la búsqueda intensa de un empleo aún no rinde frutos. El padre de dos niñas de 5 y 10 años de edad se ha valido de diferentes medios. Entre sus esfuerzos ha solicitado por Internet, llamadas telefónicas, visita personal a las empresas y a través de agencias de colocaciones.

“Me han llamado, yo he llamado, he dado seguimiento… la situación está más lenta de lo que yo pensé en la Isla. A veces tengo que refrescarles la memoria para hablarles de mi caso. Envío correos electrónicos y no me los contestan. Es bien cuesta arriba. No sé si es que no les llegan clientes para ellos contratar personal o si es que las empresas en sí no están buscando”, comentó.

Ante los hechos expresó que tanto él como su esposa están explorando la alternativa de irse de Puerto Rico. Por lo que probablemente él se vaya primero y luego su esposa e hijas. José aclaró que: “No es una decisión final y firme, pero es una alternativa. No es lo que queremos porque ambos somos de aquí y aquí están nuestras familias”.

“El slogan de Yo no me quito es muy bonito pero la realidad del país es otra. Hay que dejar los sentimentalismos a un lado para tratar de echar hacia adelante y continuar una vida justa y más si se tiene hijos. Si se brinca el charco no es porque se quiera ir del país. Mientras, seguimos intentando fuertemente la búsqueda de trabajo”, comentó el hombre que a pesar de las dificultades admitió que se siente estar en un barco de esperanza y de fe anhelando conseguir un ingreso para el sustento de su hogar.

Cada vez que suena el teléfono y lo consideran para una posición disponible nace la esperanza de conseguir el trabajo, sin embargo la experiencia durante la entrevista es distinta. “He ido a entrevistas que en muchas ocasiones me dicen: ‘Tú ganabas x cantidad de dinero y esa cantidad no te la podemos pagar. Imagínate que cojas este trabajo que es mucho menos de lo que tú ganabas y cuando te aparezca uno que pague más te vas a ir’”, recordó.

Comentarios como estos dejan una sensación agridulce a quienes solo anhelan contar nuevamente con el pan de cada día. Para José ese tipo de pensamiento se podía justificar en el Puerto Rico de hace mucho tiempo, “que sabías que en poco tiempo podías conseguir el trabajo que deseabas, que merecías o que cualificabas. Pero en el Puerto Rico de hoy ya no”.

No obstante, pese a su situación se mantiene agradecido porque durante los meses que lleva desempleado ha tenido la oportunidad de compartir y dedicar más tiempo a sus hijas.
Como parte de su experiencia compartió que: “Aunque parezca cliché, es tiempo de reinventarse, es tiempo de hacer lo que realmente uno ame. Nunca pases por desapercibido este dicho de que todo lo que uno tiene en la vida es la familia. Fuera de ahí no tienes básicamente nada. Uno tiene que contar solamente con Dios y con la familia”.

(Para cooperar con esta familia llame a Cáritas de Puerto Rico al 787-300-4953 o envíe su donativo a: P.O. Box 8812, San Juan, Puerto Rico, 00910-0812)

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