La hermosa vista del lugar y la brisa fresca contrastan con la realidad que viven los residentes de la Urbanización Las Lomas en Ceiba. Y es que desde el viernes, 11 de noviembre notaron una grieta que está socavando el terreno de por lo menos cuatro residencias y temen que pase lo peor.

Hace 1 año, 11 familias fueron desalojadas en la Calle Dos de la misma urbanización, cuando ocurrió un evento similar. “Luego de 1 año de mudarnos el terreno comenzó a ceder, empezó una grieta. Hablamos con el ingeniero del proyecto y nos dijo: ‘Que el terreno estaba bajando porque se estaba acomodando’. Ellos arreglaron todo y las cosas quedaron ahí. A los 3 años se hizo la grieta otra vez y siguió socavando poco a poco hasta que un buen día se cayó el muro de contención y la carretera cedió por completo y nos desalojaron”, dijo Domingo Ribot, uno de los afectados.

Ante este panorama Iris Maciel quien vive junto a su esposo y sus dos hijos de 9 y 12 años en la Calle Cuatro están muy angustiados por la incertidumbre de que se repita la historia y pierdan sus casas. “Desde que esto ocurrió llevamos varios días sin dormir porque no sabemos qué puede pasar. Los cuartos de los nenes dan para el risco y ellos no quieren dormir ahí, temiendo lo peor”, relató preocupada.

Continuó diciendo que: “Vino un ingeniero y dijo que por el momento no iba a ordenar el desalojo porque no veía la propiedad en riesgo, pero tampoco lo descartó. Ellos bajaron para el lado del risco y dijeron que todo el terreno está socavado por la parte de abajo. Nosotros no tenemos ningún lugar a dónde irnos, soy extranjera, no tengo familia en Puerto Rico”.

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Del mismo modo, Iris admitió que sus hijos están sufriendo ataques de pánico por la situación. “Me llamaron de la escuela del nene que se pasa llorando, no quiere ir a la escuela porque teme que como nosotros nos quedamos en la casa nos pase algo. Su hermana va a la escuela, pero en más de una ocasión me ha dicho: ‘Mamá tuve pesadillas. Soñé que la casa se caía y nadie estaba acá para ayudarnos’. Eso le choca a uno como padre porque no les podemos dar seguridad de que todo estará bien porque no sabemos qué va a pasar”, precisó.

Por su parte, Maritza Huertas otra de las afectadas y vecina de Iris, confesó que: “Estoy bien nerviosa. Me levanto a las 4:00 de la mañana para ver si el terreno sigue cediendo. Mi hija y su hijo que es pequeño viven conmigo al igual que mi hijo que padece del trastorno postraumático por estrés por haber ido a Irak. Él se pone muy violento especialmente en estos días que tantas personas han llegado para evaluar la grieta”.

Añadió que según lo que se ha informado con data científica el terreno no era apto para construir una urbanización. “Tarde o temprano toda va a colapsar. Yo no tengo chavos para mudarme a otro sitio. El banco dice que hasta que no se certifique que hay que desalojar ellos no pueden iniciar una investigación. Estamos a la espera a ver qué pasa”, mencionó.

De otro lado, Ribot al igual que los residentes afectados se sienten engañados. “Compré esa casa con un gran anhelo y de la noche a la mañana perderlo todo no es fácil. Las investigaciones revelaron que a lo largo de todo la urbanización (125 casas) hay ojos de agua por lo que toda la urbanización está en riesgo. Unas 18 familias estamos en una demanda de clase, pero los demás no se unieron pensando que sus casas estaban seguras y ahora se dan cuenta que no es así”, destacó.

Al final Ribot lamentó que los políticos hayan usado su tragedia para politiquear y que hasta ahora no hayan hecho nada. Afirmó no tener queja del Alcalde porque desde el primer día ha estado pendiente. Incluso propuso mudar las familias a las casas de la antigua base Roosevelt Roads, pero eso no es del municipio. “Todos los políticos de esta zona vinieron hace 1 año, nos prometieron villas y castillas y ahora se treparon de nuevo y ninguno ha hecho nada por ayudarnos”, expresó indignado.

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