Hace 101 años que Barceloneta vio nacer a Delia Ruiz Águila. Doña Delia, como cariñosamente la conocen, nació por comadrona un 13 de abril de 1923. Actualmente recuerda con bastante claridad detalles de su vida y de su paso por la parroquia Nuestra Señora de la Victoria, en el mencionado pueblo.
Desde su fundación hace 60 años, esta parroquia, localizada en el Cruce Dávila, ha sido testigo del paso de miles de personas que han crecido en la comunidad. Estas personas no tan solo han recibido las gracias y bendiciones de participar en una comunidad parroquial, incluyendo los sacramentos, sino que han dado de sus dones espirituales y carismas para propagar el evangelio y el amor por la iglesia que Cristo fundó.
Doña Delia recuerda el paso de varios sacerdotes que trabajaron en la parroquia y que ayudaron a cimentar las bases de esta comunidad de fe en el norte de Puerto Rico. La hija de Barceloneta trabajó muchos años, junto a su esposo Ángel Manuel (alias Gelmán) Rivera, que en paz descanse, en diversas tareas en la parroquia: desde limpiar y decorar el templo, hasta dar catequesis y visitar casas para llevar el mensaje de la Palabra de Dios.
Los feligreses la recuerdan con mucho cariño y la describen como un pilar en la comunidad para la propagación de la fe.
Su mente privilegiada le permite recordar a varios sacerdotes que pasaron por la comunidad. Doña Delia rememoró los momentos que fue a hacer visitas con el padre Miguel Fernández (cubano) para evangelizar. “Se metía a las casas de los pentecostales”, dijo. “Hablaba con ellos y la gente quedaba encantada con él”.
Delia, quien laboró numerosos años en comedores escolares, donde también hacía esfuerzos por guiar por el camino de la fe a muchos niños, mencionó también al padre Ángel Barroco, padre Ángel Rivera y al padre Concepción, de Quebradillas. También destacó al padre León, padre Mora y padre Bertulfo, que descansen en paz, al padre Julio y al padre Miguel Rivera, quien continúa laborando en la parroquia, junto al párroco Wiktor Tarnauski. Recordó además al padre Kingston y el padre Figueroa.
Su trabajo en la parroquia por tantos años, le permitió conocer a muchos sacerdotes que la ayudaron a madurar su fe católica.
Delia Ruiz también fue catequista y recordó con mucho cariño que le impartió clases a Kevin Hernández, quien en la actualidad es diácono y por muchos años sirvió en la misma parroquia. “La semilla que se siembra en la catequesis recoge cosecha en el futuro”, expresó. “¡Dios es maravilloso! ¡Yo no sé por qué la gente se olvida de papito Dios!”.
Ruiz Águila actualmente continúa residiendo en Barceloneta y participó en octubre pasado de la celebración de los 60 años de fundación de dicha parroquia y el inicio del año jubilar con indulgencia plenaria.
Marielisa Ortiz Berríos
Para El Visitante



