Hoy 25 de noviembre, la Iglesia Universal celebra una de las fiestas más importantes del calendario litúrgico, donde Cristo es el Rey del Universo. Su Reino es el Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, del amor y la paz.

La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de marzo de 1925. Con la Encíclica Quas Primas el Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey.

Asimismo, al cumplirse en el Año Jubilar el XVI Centenario del concilio de Nicea, con tanto mayor gusto mandamos a celebrar esta fiesta, y la celebramos en la Basílica Vaticana, cuanto que aquel sagrado concilio definió y proclamó como dogma de fe católica la consustancialidad del Hijo Unigénito con el Padre, además de que, al incluir las palabras cuyo reino no tendrá fin en su Símbolo o fórmula de fe, promulgaba la real dignidad de Jesucristo. (Quas Primas, #5. De Pío XI).

Posteriormente se movió la fecha de la celebración dándole un nuevo sentido. Al cerrar el año litúrgico con esta fiesta se quiso resaltar la importancia de Cristo como centro de toda la historia universal. Es el alfa y el omega, el principio y el fin. Cristo reina en las personas con su mensaje de amor, justicia y servicio. El Reino de Cristo es eterno y universal, es decir, para siempre y para todos los hombres. Con la fiesta de Cristo Rey se concluye el año litúrgico. Esta fiesta tiene un sentido escatológico pues celebramos a Cristo como Rey de todo el universo.

Por tanto, con nuestra autoridad apostólica, instituimos la fiesta de nuestro Señor Jesucristo Rey, y decretamos que se celebre en todas las partes de la tierra el último domingo de octubre, esto es, el domingo que inmediatamente antecede a la festividad de Todos los Santos. Asimismo ordenamos que en ese día se renueve todos los años la consagración de todo el género humano al Sacratísimo Corazón de Jesús, con la misma fórmula que nuestro predecesor, de santa memoria, Pío X, mandó recitar anualmente (Quas Primas, #30. De Pío XI).

Tras la reforma litúrgica de Pablo VI en 1969, la fiesta cambió de nombre, llamándose Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, y pasó a celebrarse al último domingo del Año litúrgico del rito romano. Por lo tanto, su fecha varía u oscila entre los días 20 y 26 de noviembre. Pero los católicos tradicionalistas siguen usando el antiguo calendario del rito romano.

A lo largo de la historia hay innumerables testimonios de cristianos que han dado la vida por Cristo como el Rey de sus vidas. Un ejemplo son los mártires de la guerra cristera en México en los años 20 quienes, por defender su fe, fueron perseguidos y murieron gritando “¡Viva Cristo Rey!”. La fiesta de Cristo Rey, al finalizar el año litúrgico es una oportunidad de imitar a estos mártires promulgando públicamente que Cristo es el Rey de nuestras vidas, el Rey de reyes, el Principio y el Fin de todo el Universo.

De otro lado, en el municipio de Corozal desde el año 1970 fue erigida canónicamente como Parroquia bajo el título de Cristo Rey en el barrio de Palos Blancos, siendo Obispo el Excelentísimo Monseñor Alfredo Méndez y nombrado como primer párroco el reverendo Padre Luis Ortiz, ya fallecido. Pasando por la parroquia 16 sacerdotes como párrocos, actualmente es dirigida por el Padre German Valverde Báez.

Año tras año, a través de novenas o triduos en honor a nuestro excelso patrón celebramos en comunidad con ambiente festivo y espiritual al Rey de nuestras vidas y de nuestros corazones, con toda la humildad, sencillez, devoción y alegría que caracterizan a los feligreses que la componen.

P. German Valverde Báez
Párroco de la parroquia Cristo Rey, Corozal
Para El Visitante

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