Cuando tenía cuatro años, recibió el Bautismo en la Iglesia Católica. Pero, Fernando Luis De Hostos, creció en un “mosaico de creencias”: el Budismo, el Hinduismo y la Nueva Era, sólo por mencionar algunas. Era un camino de búsquedas, aunque el cristianismo no resaltaba entre sus opciones: “Yo, públicamente, me atrevía a criticar a la Iglesia, a los sacerdotes. Llegué a decir que renunciaba al cristianismo. Pero, en mi corazón, tenía esa tristeza de que había una llamada y yo la estaba ignorando”, dijo el joven cagüeño en entrevista con El Visitante.
La Virgen María preparó el camino para su encuentro con Jesús: “Tengo la habilidad de hacer y arreglar collares, pulseras, y me pidieron un rosario una vez. Yo quería entender de qué se trataba para poder hacerlo bien. Empecé a leer y dije: tengo que rezar un rosario un día”. Cuando rezó una decena “sentí algo en mi corazón, algo como que me ardía[…]. Ella me lanzó una carnada y me atrapó por mis habilidades”, recordó con cariño.
Tiempo después, durante una lectura de tarot, recibió una sugerencia: ir a un templo católico y, luego de eso, “hacemos un proceso de limpieza”, le dijeron allí. Entonces, fue por primera vez a una Misa, un domingo del 2022, en la Parroquia San Pedro Apóstol, donde fue bautizado y donde ahora persevera en la fe. Aquel día “empecé a sentir algo en mí y quise ir el próximo domingo, y el próximo, y después fui al círculo de oración”, entonces ya no regresó a aquella “limpieza”; había empezado a tener otra real y profunda.
“Me iba frente al Santísimo a rezar el Rosario. Yo todavía no entendía bien lo del Santísimo, lo de arrodillarse allí, pero yo me sentaba en la primera fila frente al altar a rezar el Rosario en silencio porque en aquel momento era lo que me llenaba”, contó el joven de 32 años.
Movido por la curiosidad, Fernando empezó a comprarse libros que sólo suelen estar en una sacristía. Así, sumergiéndose en lo que leía, quedó fascinado por el orden y la belleza de la Liturgia. Conoció, asimismo, la Liturgia de las Horas por la que tiene un gusto especial porque es una oración en que “prestas tus labios al que no puede rezar”, es “una alabanza continua”, y se goza en “saber que Dios me usa aunque sea solamente para rezar”, y que “me mantiene cerca de la Palabra”.
Fernando hizo la Primera Comunión y la Confirmación, y, en 2023, comenzó a servir en el altar como monaguillo. Hoy día, con todos los desafíos que identifica para perseverar en su camino de fe, no tiene duda de que es la oración lo que le ayuda a continuar, así como “la Eucaristía, reconocer la segura presencia real del Señor”. Todos los deseos de su corazón se resumen en uno que compartió con sencillez: “Quiero servir a Dios desde mi humanidad”.
Vanessa Rolón Nieves
Para El Visitante



