Tras los estragos provocados por los huracanes Irma y María, los terremotos del 2020 y otros eventos que impactaron severamente la infraestructura eclesial del país, la Iglesia en Puerto Rico continúa avanzando en uno de los procesos de recuperación más amplios y complejos de su historia. Este esfuerzo, que abarca más de 600 proyectos de reconstrucción y reparación, es acompañado de cerca por Catholic Extension Society (CES), organización que ha caminado junto a la Iglesia local desde las primeras etapas del proceso.
Según explicó Walmer Martínez, PE, Principal Oficial de Recuperación de Catholic Puerto Rico CRO LLC, el acompañamiento de CES ha sido esencial para encaminar una recuperación ordenada, transparente y sostenible. Desde el apoyo financiero inicial en 2018 hasta el presente, CES ha acompañado a la Iglesia en Puerto Rico durante uno de los procesos de recuperación de desastres más abarcadores en la historia del cristianismo en América.

Uno de los pasos más significativos ha sido el establecimiento de un Comité Timón de Obispos, que ha fortalecido los esfuerzos de abogacía y permitido compartir conocimientos estratégicos entre las diócesis. Además, CES gestionó la subvención que hizo posible la creación de la Oficina Principal de Recuperación (CRO, por sus siglas en inglés), entidad responsable de supervisar y ejecutar los proyectos de construcción en las diócesis de San Juan, Ponce, Arecibo, Caguas y Fajardo-Humacao.
La CRO está integrada por profesionales puertorriqueños con amplia experiencia técnica y administrativa, quienes garantizan que los proyectos se desarrollen conforme a los requisitos locales y federales, dentro de los presupuestos establecidos y en los tiempos requeridos. Actualmente, decenas de proyectos han avanzado a la fase de diseño, paso indispensable para luego pasar a subasta y comenzar la construcción, con miras a iniciar obras durante los primeros meses de 2026.
Este proceso requiere un compromiso compartido. El programa de Asistencia Pública de FEMA es participativo, por lo que las parroquias, capillas, colegios y comunidades católicas deben aportar los fondos de pareo que les corresponden. Para CES, cada proyecto es importante, desde los más sencillos, que incluyen pintura o reparaciones menores, hasta los de mayor complejidad, como el proyecto de restauración de la Catedral de San Juan, que ya se encuentra en etapa de construcción.

Más allá de la obra física, las iniciativas de recuperación han sido fuente de aliento y esperanza para las comunidades. Contar con instalaciones seguras y resilientes permite a la Iglesia continuar su misión pastoral, social y comunitaria. Muchas parroquias y capillas sirvieron como primeros respondedores tras los desastres, por lo que su restauración es clave para impactar positivamente a comunidades en todos los rincones de la Isla.
El camino no ha estado exento de retos. La magnitud del proyecto —que involucra cerca de $400 millones en fondos de recuperación— ha requerido enfrentar complejos procesos administrativos y técnicos. Sin embargo, la experiencia adquirida ha fortalecido la capacidad de las diócesis para documentar daños, gestionar seguros y prepararse mejor ante futuros eventos. Asimismo, tras años de gestión y abogacía, todas las diócesis participantes cuentan ahora con acuerdos que permiten encaminar el reembolso de los fondos de pareo no federal.
Durante el pasado año, la colaboración entre CES, las diócesis y las comunidades se ha fortalecido aún más con la presencia de personal a tiempo completo en Puerto Rico y con esfuerzos de capacitación en recaudación de fondos y sostenibilidad financiera. Cientos de comunidades han participado en talleres y estrategias que les permiten avanzar con mayor confianza en sus proyectos.

De cara al 2026, el panorama presenta grandes retos y oportunidades. Más del 99% de los proyectos ya han sido obligados por FEMA, lo que significa que los fondos han sido aprobados. Ahora corresponde a la Iglesia ejecutar las obras dentro de los plazos establecidos, sin bajar la guardia en los esfuerzos de recaudación y acompañamiento comunitario.
A pesar de los desafíos, los signos de esperanza son evidentes. Cada proyecto que inicia construcción se convierte en testimonio vivo de que la recuperación avanza con paso firme. La respuesta solidaria de las comunidades confirma que este proceso no es solo estructural, sino profundamente eclesial.
Al acercarse un nuevo año, CES agradece la fe, la solidaridad y el compromiso del Pueblo de Dios en Puerto Rico. Con la misma confianza que ha sostenido este camino, la Iglesia se prepara para dar el siguiente paso: continuar construyendo espacios seguros y resilientes que fortalezcan la misión evangelizadora en cada parroquia, barrio y escuela católica del país, confiados en la protección de María Santísima y en la providencia de Dios.



