El proceso eleccionario ea un aspecto fundamental de un sistema democrático. Este proceso debe ser un ejercicio libre y transparente, en el que los ciudadanos puedan elegir aquellas personas que representarán sus intereses y propiciarán el bien común. Como católicos, tenemos el deber moral de votar de manera que honremos nuestros valores y de acuerdo con nuestra doctrina. Ya hemos visto la importancia de evaluar el carácter y la capacidad de los candidatos para desempeñarse en la función a la que aspiran. Pero también hay que evaluar lo que éstos proponen para el país.
Un ciudadano católico debe valorar las orientaciones que sugiere el candidato, ya sea como parte de una plataforma de partido o por sí mismo, de ser un candidato independiente. La Nota Doctrinal emitida por la Congregación para la Doctrina de la Fe: Compromiso y Conducta de los Católicos en la Vida Política (24 de noviembre de 2002), resume cuatro valores no negociables para la vida social. Estos son: el respeto y la defensa de la vida humana; la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer; la libertad de educación de los hijos; la promoción del bien común en todas sus formas.
Estos principios son la base de la convivencia social, y por ello deben estar en el centro de la preocupación del Estado y deben ser respetados y promovidos por cualquier proyecto político, económico y social.
Dignidad humana y vida
Los principios de la DSI destacan el infinito valor de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. La postura frente al aborto, la eutanasia, pena de muerte, los derechos de los discapacitados y ancianos, sobre todo de los candidatos a puestos legislativos, son factores de importancia. Son los legisladores los que tendrán la autoridad para promover legislaciones que pueden atentar contra el respeto a la vida.
Matrimonio y familia
La Iglesia Católica defiende la dignidad y el respeto hacia todas las personas, independientemente de su orientación sexual. Sin embargo, también tiene posturas claras respecto al matrimonio y la familia, que pueden entrar en conflicto con algunos postulados defendidos por los partidos políticos. Hay que reconocer y respetar la dignidad de las personas LGTBQ+. Sin embargo, esto no puede llevarnos a redefinir el concepto tradicional de familia o imponer educación sexual que promueva formas de matrimonio no naturales. La familia es el nucleo esencial de la sociedad y debe ser defendida y apoyada.
Derecho de los padres a la educación de sus hijos
La Iglesia Católica defiende el derecho de los padres a educar a sus hijos, porque lo considera inherente a su papel como primeros educadores y formadores. Es responsabilidad de los padres transmitir sus valores y creencias a sus hijos, y la educación “formal” debería ser una extensión y apoyo de esta formación inicial y continua que se da en el hogar. Esta no puede violentar o imponerse sobre el derecho de los padres.
Bien común
Un aspecto primordial del bien comun es la justicia social, que abarca los derechos de los trabajadores, asistencia a los más necesitados, en especial aquellos que no pueden trabajar por discapacidad o edad. Importantes para el bien común son también la generacion de empleos, defensa de la empresa pequeña, promocion de empresarismo, protección del ambiente, aspectos de seguridad pública, no tolerancia a la corrupción política y transparencia en los asuntos públicos. Los católicos debemos analizar qué propuestas son más coherentes en estos aspectos con nuestra doctrina social. El Estado debe reconocer la importancia de promover un bienestar social, que incluya, no solo el aspecto economico, sino tambien el desarrollo socio emocional, cultural y espiritual de las personas. Debe existir una conciencia clara que las funciones pùblicas son para servir, no para ser servidos.
Todos estos criterios no se cumplen necesariamente en las opciones politicas que se presenta ante el país el 5 de noviembre de 2024. El Papa Francisco nos exhorta entonces a elegir “el mal menor”. Debemos cumplir con nuestro deber de votar, pero lo haremos por aquellos candidatos que lesionen en menor grado los elementos de la convivencia social que se han discutido.
Sobre este punto abundaremos la próxima semana.
(Puede enviar su comentario al correo electrónico: casa.doctrinasocial@gmail.com).
Nélida Hernández
Consejo de Acción Social Arquidiocesano



