Comisión de salud parroquial vacuna a casi 400 personas en Juana Díaz

La Comisión de Salud de la Parroquia San Ramón Nonato de Juana Díaz, compuesta por personal de salud capacitado, emprendió la misión VACU TOUR PATRIS CORDE para vacunar -mediante dos dosis- a 394 personas de la comunidad el 20 de marzo y el 10 de abril dentro del templo parroquial. La primera dosis se administró en medio del “Gran retiro Cuaresmal” donde los participantes tuvieron la oportunidad de orar y acceder al Sacramento de la Reconciliación. La segunda dosis se completó en la iglesia que se convirtió en una casa de salud con júbilo pascual.

Además, previo a la vacunación el 14 de marzo, la Comisión administró 236 pruebas de antígenos para diagnosticar la presencia de COVID-19 en la actividad llamada “COVIVeo” en el Salón San Antonio de la parroquia. Dichas pruebas sirvieron para conocer el volumen con el que trabajarían en la vacunación. Hay que resaltar que los servicios brindados fueron gratuitos y directo a la comunidad en general sin pregunta o requisito alguno. La vacunación y pruebas de antígenos se llevaron a cabo siguiendo lo establecido por las etapas designadas, los requerimientos y protocolos del Departamento de Salud de PR y del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés).

La Lcda. Neyda M. Grajales Parra, Tecnóloga Médica y quien se encargó de la vacunación, relató que la iniciativa se la presentó el párroco, Mons. Roberto García Blay, tiempo antes del inicio de la Cuaresma. Llena de entusiasmo y algo ansiosa aceptó la encomienda. Su preocupación no era algo caprichoso porque los estándares y protocolos que exige el CDC a un centro de vacunación son muy altos y específicos. A pesar de ello, con ayuda de varios colaboradores y con los equipos necesarios cumplieron cada una de las exigencias como una nevera, controles de calidad y proveedores que cumplieran con los reglamentos del CDC y el Departamento de Salud. A esto se suma que los integrantes de la Comisión cuentan con amplia experiencia y conocimiento de dirección, acreditación y auditoría.

“Como profesionales de la salud que tenemos que cumplir con una serie de exigencias que pide el protocolo del CDC como centro de Vacunación como una nevera, controles de calidad Nos dimos a la tarea de buscar proveedores junto con los otros miembros de la Comisión que son personal relacionado a la salud. Tenemos una enfermera que audita oficinas médicas. La misión fue trabajar por el bien común y el bien espiritual. Fue un proyecto de Cuaresma, un proyecto de misión”, relató  la Lcda. Grajales a este medio.

Cabe mencionar que el Centro de Vacunación Avancina de Villalba fue el proveedor de la vacuna Pfizer.

Confesó que en cada voluntario había la urgencia de emprender ese amor al prójimo que tanto insiste el Evangelio. Pero como indicó, en estas circunstancias se traducía en darle a las personas acceso a la salud y “que vieran que la Iglesias los llama y se preocupa también; que el Señor, llama, te ama y se preocupa por ti”. 

Fue entonces que un equipo de 25 voluntarios de la Comisión de Salud, compuesto personal de enfermería, médicos, farmacéutico y de tecnología médica, vacunaron a 394 personas el 20 de marzo, de 9:00 de la mañana a 2:00 de la tarde. A ellos se unieron una buena cantidad de voluntarios de distintos grupos parroquiales, la ambulancia y el Comisionado de la policía municipal de Juana Díaz. “Convertimos el templo en una clínica de vacunación”, exclamó la Lcda. Grajales. El día titulado el “Gran retiro Cuaresmal” contó con el párroco que administró el Sacramento de la Reconciliación y con el Santísimo para orar.

Tres semanas más tarde, el mismo equipo de voluntarios, renovados con el ánimo pascual, emprendieron la misión de suministrar la segunda dosis a las 394 personas de la comunidad el 10 de abril a las mismas horas. Explicó Grajales: “En ese momento, cuando hicimos la segunda dosis, todos sentimos realmente que Cristo había resucitado porque habíamos vivido una Pascua grandiosa. Vimos a la gente tan contenta. Como profesionales de la salud, todos los que estábamos sabíamos que estábamos haciendo lo correcto”. A la labor se añadió la orientación de los profesionales de la salud a la comunidad en un tiempo de tanta desinformación en las redes sociales. A la pregunta si se repetirían otra vacunación, Grajales contestó que la han solicitado mucho y que sí aceptarían el reto “para el bienestar del hermano que es Cristo mismo”. No obstante, la iniciativa se encuentra en análisis para dar los pasos necesario como parte del itinerario y las necesidades que se identifiquen como Comisión parroquial.

Una Comisión activa, signo de Iglesia en salida

Para Mons. Roberto García Blay, párroco de San Ramón Nonato de Juana Díaz, el trabajo arduo de esta Comisión de Salud que lleva aproximadamente 3 años y medio es un signo evidente de una Iglesia en salida y espíritu misionero. El sacerdote aprovechó para agradecer la labor de cada uno de los voluntarios de la Comisión y de los que han apoyado estas iniciativas en favor de la comunidad. 

“Quiero agradecer a la Comisión de Salud de la Parroquia San Ramón Nonato de Juana Díaz que lleva casi 3 años y medio muy activa. Con motivo de la pandemia se han sumado más voluntarios a la Comisión, especialmente personal médico de enfermería y laboratorio. En una buena alianza entre muchos recursos de salud que han hecho posible que hayamos organizado, gracias a Dios, una Comisión de Salud”, dijo Padre Roberto.

Antes de la Pandemia, indicó que cada sábado dos doctoras en psicología ofrecían voluntariamente sus servicios. Aunque la iniciativa continúa ha tenido que reducirse por motivos de las limitaciones actuales. 

El también Vicario General de la Diócesis de Ponce especificó que la Comisión se ha mantenido muy activa colaborando con el Municipio de Juana Díaz y en contacto con la epidemiología la Dra. Maricarmen Correa y la Oficina de ayuda al ciudadano cuyo director es el Sr. Nelson Rivera, “que es uno de nuestros ministros que se prepara para el diaconado en el programa de la escuela diaconal de la Diócesis de Ponce” y con la Lcda. Neyda M. Grajales Parra, responsable de la Comisión, “que toma su labor con mucho afán apostólico y espíritu misionero”. 

Mons. Roberto García Blay enfatizó nuevamente que en ninguna de las iniciativas se preguntó “si se creía o no en Dios, si tienen religión o no, simplemente que fueran hombres y mujeres con necesidad de vacunarse -o de hacerse la prueba antígena-“.

De hecho, las instalaciones parroquiales se han adaptado para los fines de continuar con estas labores. Se han remodelado estructuras para que las personas en sillas de ruedas puedan acceder a las distintas áreas, se han sustituido puertas por unas de cristal para mayor visibilidad y se preparó la Capilla de la Reconciliación donde se ubica el confesionario con mesas para el Sacramento de Reconciliación que sirve de antesala para los salones que se utilizan para la Comisión de Salud. Estas instalaciones se bautizaron con el nombre de Corazón de Padre (Patris Corde) en alusión a la Carta del Papa Francisco con motivo del Año de San José.

“Esto es apenas el comienzo. Estamos animados a continuar las alianzas con las demás entidades de salud para continuar vacunando a nuestro pueblo. Estoy muy agradecido con la Comisión de Salud”, concluyó Padre Roberto. 

Fotos: René Rodríguez

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León XIV: «El matrimonio es una comunidad de vida y amor fundada en la fidelidad y la entrega mutua»

Ciudad del Vaticano. – El papa León XIV presidió este miércoles, 21 de octubre, la Audiencia General en la Plaza de San Pedro, donde reflexionó sobre la importancia del matrimonio y la familia a la luz de la constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II. En su catequesis, destacó que el amor conyugal encuentra su fundamento en la entrega recíproca, la fidelidad y la unidad indisoluble de los esposos. La audiencia tuvo un significado especial al celebrarse pocos días después de que el Santo Padre recibiera el alta hospitalaria, tras la intervención quirúrgica a la que fue sometido el pasado 13 de octubre. Antes de comenzar su reflexión, agradeció las numerosas muestras de cercanía y las oraciones ofrecidas por su recuperación. «Lo primero que quiero decirles es ¡gracias! Gracias por el apoyo de sus oraciones», expresó el Pontífice, invitando a los fieles a renovar su confianza en la bondad y misericordia de Dios. El matrimonio, una alianza de amor Al profundizar en las enseñanzas del Concilio Vaticano II, León XIV recordó que el matrimonio no puede comprenderse únicamente como un contrato jurídico, sino como una comunidad de vida y amor que nace de la decisión libre de los esposos de entregarse mutuamente. El Papa explicó que esta donación recíproca exige plena fidelidad y unidad indisoluble, siguiendo las palabras de Jesucristo: «Ya no son dos, sino una sola carne» (Mt 19,6). Asimismo, señaló que el amor matrimonial supera la atracción física y comprende la totalidad de la persona, expresándose mediante el afecto, la ternura, el respeto y la búsqueda del bien del otro. En este sentido, recordó que el hombre y la mujer poseen igual dignidad y están llamados a construir una relación que refleje el amor de Cristo por su Iglesia. La familia, fundamento de la sociedad Durante su enseñanza, el Santo Padre destacó también la dimensión social de la familia, definida por Gaudium et spescomo escuela del más rico humanismo y fundamento de la sociedad. Subrayó que la fecundidad del matrimonio encuentra una expresión particular en la procreación y educación de los hijos, a quienes el documento conciliar reconoce como un don extraordinario de la unión matrimonial. El Pontífice recordó que los esposos, al transmitir y educar la vida humana, participan de manera especial en la obra creadora de Dios y asumen una responsabilidad que debe ejercerse desde una conciencia formada a la luz del Evangelio y de las enseñanzas de la Iglesia. Un llamado a proteger la vida humana León XIV reiteró la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad de toda vida humana desde su concepción, insistiendo en la necesidad de protegerla y respetarla. Asimismo, destacó que el amor conyugal y la transmisión responsable de la vida deben comprenderse desde una visión integral de la persona, en la que la entrega mutua y la apertura a la vida constituyen dimensiones fundamentales del matrimonio cristiano. El Santo Padre reconoció que la defensa y el acompañamiento de las familias representan una tarea pastoral cada vez más urgente, recordando la atención que la Iglesia ha dedicado a esta realidad durante las últimas décadas, particularmente mediante los sínodos sobre la familia convocados por el papa Francisco. Al concluir su catequesis, León XIV encomendó a todas las familias del mundo a la protección de la Sagrada Familia de Nazaret, pidiendo que su ejemplo ilumine el camino de los matrimonios y fortalezca su vocación al amor, la fidelidad y la comunión. Fuente: Vatican News.

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