La oración y comunión con la Eucaristía fueron los ejes centrales del retiro del clero diocesano de la Diócesis de El Yunque celebrado del 1 al 5 de febrero en Casa Cristo Redentor de Aguas Buenas. Este año los ejercicios espirituales contaron con todas las medidas cautelares posibles ante la pandemia del COVID-19.

“Este es mi primer retiro siendo Obispo de la Diócesis de Fajardo-Humacao y ha sido hermoso. El clero ha respondido en un 100% y los tenemos aquí”, sostuvo Mons. Luis F. Miranda, O. Carm., Obispo de Fajardo-Humacao. Explicó que estos encuentros son muy importantes porque los sacerdotes ejercen su ministerio hacia la gente, pero hay que priorizar en la vida interior “para entonces darse a los demás”.

El recurso de la jornada semanal fue el P. Juan Ignacio Ballesteros de la Prelatura del Opus Dei, quien centró sus esfuerzos en momentos para repasar los elementos esenciales de la vocación sacerdotal y momentos para la oración en silencio. “Uno piensa que lo que pudiera decir es importante, pero el que guía es el Espíritu Santo”, aceptó P. Ballesteros.

Asimismo, enfatizó en la gracia de Dios, las palabras recientes del Papa Francisco, meditación a tenor del Evangelio, el buen trato  a las personas y el silencio necesario para la oración.

Cabe destacar que en los espacios comunes se estableció un perímetro de 6 pies o más entre sacerdote, el uso de mascarilla fue obligatorio, se instaló una estación de desinfectante y tomo de temperatura automatizado, entre otras medidas.

Para P. Victor R. Santiago Mateo, Vicario General, aunque el clero ha compartido por reuniones virtuales, este es el primer momento presencial en el que se encuentran todos desde la Ordenación Episcopal de Mons. Miranda. El reencuentro ha servido para compartir inquietudes de las realidades que golpean a las parroquias como la difícil situación económica, el miedo, la poca asistencia y otros. Ha sido muy positivo porque hemos tenido tiempo para vernos y platicar en la distancia de cómo estamos viviendo esta realidad tan complicada. […] Es necesario que hablemos de cómo buscar salida juntos”, afirmó el Vicario General.

Por su parte, P. Floyd Mercado Vidro, Vicario de Pastoral, afirmó que la experiencia del encuentro de los sacerdotes desde la perspectiva de un espacio juntos de oración y descanso es vital para la labor ministerial. “Hacer un espacio de conciencia personal y de cómo se está viviendo el ministerio y la relación con Jesús es muy importante. […] Aunque distantes, nos sentirnos cercanos. Todos juntos queremos amar a Dios y servir a nuestro pueblo”, subrayó.

Finalmente, P. Jorge Iván Asencio, sacerdote natural de Ponce que pertenece a la Arquidiócesis de Dallas, Texas, y que se encuentra colaborando recientemente en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario en Naguabo, elogió el encuentro de oración y comunión espiritual para luego del mismo poder servir mejor al pueblo de Dios.

Explicó: “Para mi ha sido una experiencia enriquecedora. Me ha permitido conocer los sacerdotes de esta Diócesis. Hemos tenido la oportunidad de como Jesús apartarnos a orar y tener ese encuentro con Jesús, para poder crecer en la fe y luego poder compartirla con el pueblo”.

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