La pobreza, la oración, la felicidad, las comunicaciones y familia fueron solo algunos temas que abordó Padre Santiago Martí, fundador de la orden de los Franciscanos de María, quien conversó con El Visitante durante su reciente visita a Puerto Rico por el retiro anual del clero de la Diócesis de Arecibo.

Claves para hablar con Dios

Asimismo, el autor de Oraciones para vivir con amor (1998) y Oraciones para recuperar la esperanza (1997) compartió algunos principios sobre el método de oración que elaboraron los Franciscanos de María. Lo primero: confiar en Dios. “Vivimos una época donde hay tanta soberbia, el hombre al sentirse solo delante de un mundo complicado y duro, muy agresivo y sentirse solo con sus propias fuerzas únicamente”. En cambio argumentó que el católico vive a sabiendas que está Dios y que tiene que hacer toda su parte pero que no está solo. “La esencia de la fe católica no solamente es aceptar unos dogmas sino confiar en Dios, este es el primer punto en nuestro método de oración”, aseveró.

En cuanto a la oración de la familia “hay que crear en la casa el clima de oración. A veces se hace con una imagen, hay hogares que tienen una imagen de la Virgen, un rinconcito donde hay una pequeña capilla con una vela, agua bendita”. Pero además, es meritorio crear momentos de oración como bendecir la mesa, dar gracias a Dios antes de comer los alimentos, una oración en la noche antes de dormir, el papá o mamá que va a la cabecera del niño y reza con él las tres Ave Marías, ir a misa juntos, etc. “Creo que se sigue cumpliendo lo del Padre Peyton, aunque no sea algo emblemático, pero la familia unida, permanece unida”, concluyó.

La alegría de ser pobre

Frente a los anhelos de adquirir y acumular riquezas en la sociedad actual, la verdadera ganancia se encuentra en compartir para ganar algo mayor. El Franciscano de María explicó que no se puede entender que al dar se pierde algo, esto hay que visualizarlo de otra manera para encontrar el verdadero sentido. “Cuando tú compartes tienes menos, en ese sentido es literalmente más pobre, pero a cambio tienes más porque tienes la inmensa alegría de ver que lo que has compartido ayuda a otros. Creo que esto es lo que hace falta recordar y practicar en este tiempo presente de consumismo, que se puede vivir con menos para que otros tengan algo, algo más, a veces simplemente algo. Que la felicidad que da ver al otro que puede tener un pedazo de pan, pues eso vale más, muchísimo más que aquello que tú has perdido para compartirlo con él”, sostuvo.

Única clave para ser feliz

Ante la interrogante de cuál es la clave de la verdadera felicidad, el autor de El camino a la felicidad (2007), contestó que solo hay una clave para ser feliz, el amor. Criticó fuertemente cómo se desprestigia la palabra amor que el mundo enseña, por ejemplo: “Tener sexo se llama hacer el amor, la eutanasia se dice que es una muerte por amor, o sea la palabra amor se usa para cualquier cosa”.  El escritor español subrayó, que “el amor entendido como enseña Jesús, el amor a imitación de Cristo, es el amor que por Dios pone al otro antes que uno mismo. El hombre que ama es el hombre feliz”.

Comunicar a Jesús

Sobre las comunicaciones, donde el sacerdote se ha destacado notablemente, indicó que en la actualidad este campo ha evolucionado de lo clásico (prensa, radio y TV) al mundo digital (Twitter, YouTube, Facebook y demás redes) donde se presta para que los católicos sean comunicadores de su fe. No obstante, los mismos principios permanecen, “lo importante para ser un buen comunicador es tener algo que comunicar”. Otro punto es expresar bien lo que se desea comunicar y finalmente, la autenticidad y la convicción, creer en lo que se comunica. Sobre esto último comentó que “eso es lo que se capta más allá del contenido de las palabras; para comunicar a Jesús, hay que tener una experiencia con Él, porque muchas veces la experiencia de un pecador es tremendamente útil”.

El tesoro que nos dejó Jesús

Como Franciscanos de María, la interrogante sobre la madre de Jesús no podía faltar y su rol en la vida de los que profesan a Cristo como Salvador. Con la sencillez y calma que lo caracteriza orientó que se debe experimentar a la Virgen como una madre. “Es una madre que ejerce, sabemos que nos cuida sin mérito nuestro como hace una madre, si mi hijo es triunfador le quiero, si mi hijo es guapo con ojos azules, alto, le quiero, si es bajo o gordito;  una madre quiere a su hijo en las buenas y en las malas, es su hijo, claro que se alegra de que su hijo sea santo, pero le quiere aunque sea pecador”, dijo con emoción el fraile.

Esa primera experiencia es base de la relación del cristiano con María “porque así lo quiso Jesús”. La segunda parte es el cuidado de la Virgen como protectora. Añadió: “Jesús no dice solo: ‘Mujer ahí está tu hijo’ sino también dice a Juan: ‘Hijo ahí está tu madre’. En el cuidado de María entra la devoción y entra la imitación, dentro de esa imitación de María con tantos detalles, dentro de esa imitación de la Virgen María entra el cuidado de Jesús que nunca le faltó a su madre desde la cuna hasta la cruz”.

Finalmente, envió un mensaje a los puertorriqueños y la gran oportunidad que tienen de ser puente entre dos culturas, la hispana y la estadounidense; e invitó a los fieles a buscar sus raíces que están en Dios y en la Virgen María.

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