EL pasado 3 y 4 de diciembre, los obispos de Puerto Rico se congregaron en Casa Manresa, en Aibonito, para celebrar su Asamblea Ordinaria, un espacio destinado al diálogo, la reflexión y la planificación de acciones pastorales que fortalezcan la misión evangelizadora de la Iglesia en Puerto Rico. Este encuentro anual busca renovar la comunión episcopal y permitir que, desde la colegialidad, se tracen rutas pastorales comunes que respondan a los desafíos actuales del país.
Monseñor Piergiorgio Bertoldi, delegado apostólico para Puerto Rico, y monseñor Elton Namoury, secretario de la Nunciatura Apostólica, se unieron a la asamblea como expresión de la cercanía de la Santa Sede y del respaldo a la acción conjunta de los obispos. Su presencia reafirmó la importancia de caminar en unidad y de sostener la vida eclesial desde la comunión con el Santo Padre.

Reflexión y discernimiento
Durante la primera sesión de trabajo, los obispos atendieron diversos temas pastorales y nacionales que tocan de manera directa nuestra realidad puertorriqueña. La jornada culminó con la celebración eucarística presidida por monseñor Eusebio Ramos Morales, Obispo de Caguas y presidente de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña (CEP).
En su homilía, Mons. Eusebio exhortó a sus hermanos obispos a renovar la confianza en el Espíritu Santo y a dejarse guiar por Él en un proceso constante de escucha y discernimiento compartido. Subrayó también la necesidad de mirar la realidad del país con esperanza, a pesar de sus complejidades, y de fortalecer la unidad de la Iglesia como signo de acompañamiento y consuelo para el pueblo.
Como presidente de la CEP destacó que la sencillez y el corazón abierto deben marcar la vida y el servicio pastoral del episcopado. Recordó que la Iglesia camina con su pueblo tanto en los momentos de alegría como en las horas de prueba, y que la asamblea debe convertirse en un espacio de renovación personal y comunitaria donde prime la voluntad de Dios para Puerto Rico.

Segundo día de trabajos en la Asamblea Ordinaria
La segunda jornada inició con la Santa Misa presidida por Mons. Ángel L. Ríos Matos, Obispo de Mayagüez y vicepresidente de la CEP. En su homilía, invitó a contemplar la esperanza que brota de la fidelidad de Dios: “El Señor nos prepara un festín de manjares suculentos; Él es la roca firme en la que descansa nuestra confianza.”
Reflexionando sobre la misión evangelizadora, añadió: “Nosotros, que vivimos en el nuevo Pueblo de Dios, debemos sentirnos gozosos de abrir las puertas de la Iglesia para que entre el pueblo justo que cree en el Señor.” Asimismo, llamó a la fidelidad pastoral: “Como pastores estamos para abrir puertas y fundamentar la Iglesia en la verdad revelada en Cristo, que es la roca. Nos toca seguir edificando el Pueblo de Dios y hacer que las naciones conozcan a Jesús.”
Concluyó exhortando a la oración constante: “Pidamos al Señor que infunda en nosotros su Espíritu y nos dé fuerza para mantener una Iglesia firme y sólida.”
Los trabajos de la Asamblea Ordinaria culminaron con una mañana dedicada a las audiencias de los obispos con las distintas dependencias y movimientos apostólicos que colaboran con la misión de la CEP. Mantengamos nuestra oración por nuestros pastores y por los frutos abundantes que este encuentro traerá para la Iglesia en Puerto Rico.


