La comunidad de Peñuelas se vistió de fiesta para celebrar los 100 años de la Capilla de la Medalla Milagrosa, un lugar que por un siglo ha sido espacio de encuentro con Dios, escucha de su Palabra y experiencia viva de fe. La celebración estuvo presidida por Padre ObispoRubén González Medina, quien en su homilía resaltó el profundo significado de este centenario para la vida espiritual del pueblo.
Desde su construcción, esta capilla no ha sido solo un edificio, sino un hogar espiritual donde generaciones de fieles han acudido en busca de consuelo, fortaleza y esperanza. El Obispo recordó que cada piedra, cada oración y cada celebración forman parte de la historia de salvación que se ha ido tejiendo en esta comunidad.
En su mensaje, Monseñor González Medina destacó tres palabras que resumen la misión de la capilla: encuentro, escucha y fuego. El encuentro con Dios que transforma vidas, la escucha de su Palabra que ilumina los caminos, y el fuego del amor divino que purifica y enciende los corazones. “Estamos prendidos en el fuego del amor de Dios”, expresó con entusiasmo, invitando a la asamblea a mantener viva esa llama que ha ardido por un siglo en este lugar santo.
El Obispo subrayó también que la capilla no es solo un sitio de oración individual, sino un centro de comunidad. Aquí se han celebrado innumerables eucaristías, confesiones, catequesis y encuentros que han dado vida cristiana a niños, jóvenes, adultos y familias enteras. “Cuántas veces hemos venido aquí cansados y hemos salido fortalecidos con la fuerza de Dios”, recordó, reconociendo que este templo ha sido refugio y manantial de esperanza.
María, bajo la advocación de la Medalla Milagrosa, ha acompañado y sostenido la fe de los fieles en cada momento de dificultad y alegría. El Obispo animó a la comunidad a seguir mirando a la Virgen como estrella de esperanza y guía segura en el camino de fe. En su exhortación final, el Padre Obispo invitó a los presentes a adorar, vivir y actuar, recordando que la Palabra de Dios que ha resonado durante un siglo en este lugar debe ser acogida, interpretada, rezada y puesta en práctica. “Durante un siglo, la Palabra de Dios ha resonado aquí, iluminando conciencias y corrigiendo caminos”, señaló.
El centenario de la Capilla de la Medalla Milagrosa no es solo una celebración del pasado, sino un compromiso hacia el futuro. Es un llamado a seguir manteniendo viva la llama de la fe, a continuar siendo comunidad encendida en el amor de Dios y sostenida por la intercesión de la Virgen María. Con este centenario, Peñuelas renueva su promesa de seguir caminando como pueblo creyente, confiado en que la gracia de Dios seguirá obrando en esta capilla, que por 100 años ha sido signo de fe, amor y esperanza.

Centenario de la Capilla de la Medalla Milagrosa en Peñuelas
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