Con el cierre de la Puerta Santa en la Catedral, el pasado domingo, 13 hasta la Fiesta de Cristo Rey el 20 de noviembre, se celebró en la Diócesis de Caguas la Semana Penitencial. La misma fue propuesta por el Romano Pontífice, Papa Francisco, en el contexto del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, como jornada penitencial por las víctimas de abusos sexuales a menores cometidos por miembros de la Iglesia.

Cada diócesis determinaría cuándo y cómo realizaría la misma.

La petición concreta del Papa Francisco fue la de dedicar una jornada a:

• Pedir perdón por los pecados relativos a los abusos sexuales cometidos sobre los menores por parte de los miembros de la Iglesia.
• Realizar un acto de reconocimiento público de estos graves crímenes.
• Pedir perdón por las autoridades eclesiásticas que encubrieron a los abusadores y que ignoraron el dolor de las víctimas.
• Pedir la gracia de reconocer que, como miembros de la Iglesia, todos tenemos la responsabilidad en la protección de las víctimas.
• Implorar al Señor la consolación y la asistencia divina para las víctimas y para sus familiares.

Para tales efectos la Comisión diocesana de Liturgia, con su coordinador P. Ricardo Santín, preparó un subsidio para que, en cada una de las parroquias se llevara a cabo esta Semana Penitencial. Entre las actividades realizadas estuvo la Eucaristía del martes, 15 de noviembre en la Catedral Dulce Nombre de Jesús en Caguas. En ella los presbíteros junto al administrador diocesano, P. Antonio Cartagena Veguilla, pidieron perdón públicamente al Pueblo de Dios, por los pecados cometidos por miembros del clero contra menores de edad en materia de sexualidad e imploraron el consuelo y la misericordia de Dios para las víctimas y sus familiares.

Así también pidieron la oración constante del pueblo para que les asista en el desempeño de su misión y en el cumplimiento de las promesas hechas en el día de la ordenación. Esta Semana Penitencial estuvo también iluminada por un bello texto de las homilías de San Juan Crisóstomo en el que se destacan los “Cinco caminos de la penitencia”, a saber:

• La acusación de los pecados por parte del penitente: “Confesaré al Señor mi culpa.”
• Perdonar las ofensas que hemos recibido de nuestros enemigos, poniendo a raya la ira, de tal forma que olvidemos las faltas de nuestros hermanos.
• La oración ferviente y continuada que brota de lo íntimo del corazón.
• La limosna que posee una grande y extraordinaria virtualidad.
• Ser humilde y obrar con modestia, virtudes que destruyen el pecado.

Cada comunidad parroquial vivió intensamente esta Semana e imploró por la conversión personal y comunitaria de la Iglesia, de tal modo que, la fragilidad de todos nos toque el corazón sencillo de los más débiles e indefensos de la Iglesia y de la sociedad. Antes bien, velen por el cuidado de aquellos que el Señor ha puesto a su cargo.

(Vicaría de Pastoral)

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