Cada 15 de agosto la Iglesia entera celebra la Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada siempre Virgen María en cuerpo y alma al cielo. Esta celebración constituye, además, un dogma de fe que fue promulgado el 1 de noviembre de 1950 por el Papa Pío XII, en la Constitución Munificentissimus Deus donde expresó: “[…] pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo”.

Se trata del cuarto dogma mariano que, aunque es el más reciente en su proclamación, era ya una creencia milenaria encontrada en relatos apócrifos y en el arte, particularmente, en la iconografía.

En Puerto Rico, esta fiesta cobra un realce especial para los fieles del municipio de Cayey, ya que ahí se encuentra la única parroquia de la Isla situada en el centro de un pueblo, dedicada a la Asunción de la Virgen María.

Allí, junto a la plaza pública recientemente remodelada está construida la que, además, es la iglesia más antigua de la Diócesis de Caguas. Data del año 1773 y en su historia está grabada la misión evangelizadora que por más de 100 años realizaron los Mercedarios y que hoy día continúan sacerdotes diocesanos.

Su actual párroco es el P. Yamil A. Velázquez Fonseca, quien pastorea la comunidad hace cuatro años. Junto a él, el P. Luis Antonio Rivera, también puertorriqueño, y el P. Libardo Rodríguez, colombiano.

Como cada año, la comunidad parroquial celebrará su fiesta patronal a la que antecede una novena durante la cual se procesiona la imagen de la Virgen por los barrios y las ocho capillas que son parte de esta comunidad parroquial.

Asimismo, según explicó P. Yamil en entrevista con El Visitante, este año las reflexiones de la novena resaltarán los ministerios pastorales “porque una vez terminemos la novena vamos a hacer elección en todas las pastorales y comunidades de la parroquia eligiendo a nuevos líderes para renovar las instancias pastorales. Reflexionaremos en los valores y cualidades de un líder en un ministerio a la luz de la sinodalidad, tomando como modelo a la Virgen María”.

También reconoció como detalle de valor el hecho de que “la administración municipal le dé siempre especial realce e importancia a la celebración religiosa, incluso, por encima de la parte cultural. De modo que no compiten, en ningún momento, las celebraciones en la iglesia con las fiestas de pueblo”.

De otro lado, P. Yamil, quien, además, es director de Casa Manresa, compartió que se siente agradecido al reconocer el papel que ha jugado la Virgen en su proceso vocacional, y desea animar a su comunidad a vivir constantemente el “hagan lo que Él les diga” que pronunció María en las Bodas de Caná, para que su mirada esté puesta siempre en Jesucristo.

Finalmente, manifestó que la Solemnidad de la Asunción “nos recuerda la importancia que tiene María en la historia de la salvación y la experiencia del Paraíso”.

Vanessa Rolón Nieves

Para El Visitante

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