El pasado domingo, 19 de noviembre de 2023, día en que también se recuerda el suceso histórico de la llegada de los españoles a la Isla de Borikén –como le llamaban los taínos– los boricuas celebraron, desde sus respectivas iglesias parroquiales y diocesanas, la Solemnidad de Nuestra Señora Madre de la Divina Providencia, patrona de toda la Nación puertorriqueña. 

Con alegría y devoción a la Madre de Dios, desde el Santuario Nacional –ubicado en Cupey y dedicado a la patrona de Puerto Rico– se llevó a cabo un Triduo en su honor durante los días previos, en los que hubo rezo del Santo Rosario, Santa Misa y una prédica a cargo de Fray Anibal Rosario Mercado, EFI, el jueves, 16 de noviembre. Al siguiente día se realizó también un concierto en honor a la Virgen a cargo del Ministerio Kerygma y el sábado 18 una actividad familiar donde se realizó la Consagración al Divino Niño Jesús del Sagrado Corazón y Adoración Eucarística junto a los niños. En la noche de la víspera de la fiesta, hasta el santuario llegaron algunos caballeros para hacer una vigilia que culminó en la mañana del domingo 19. En el marco de celebración por la fiesta de la patrona, durante la semana, peregrinos provenientes de Colombia, Perú y Estados Unidos visitaron el Santuario para pedir su maternal cuidado. 

Por otro lado, desde la Catedral Basílica Menor de San Juan Bautista, ubicada en la Calle del Cristo en Viejo San Juan, se realizó también un triduo con rezo del Santo Rosario y Misa de jueves a sábado, y el domingo se llevó a cabo una procesión solemne a las 10 de la mañana desde la Plaza Salvador Brau, frente a la Parroquia San Francisco de Asís –en la ciudad amurallada– hasta el recinto catedralicio donde se celebró la Santa Misa a las 11:00 a.m.  

Fiesta en el Santuario  

El domingo 19 de noviembre llegó un gran número de fieles hasta los terrenos del Santuario Nacional en la Ciudad Capital para conmemorar a la Madre de todos los puertorriqueños. La llegada de la insigne imagen original de Ntra. Sra. Madre de la Divina Providencia con su espectacular atuendo azul con blanco y dorado estaba pautada para las 2:00 de la tarde. Una vez hizo su entrada a aquel sagrado lugar, los fieles allí presentes veneraron y oraron ante la imagen, se tomaron fotos y algunos hasta recordaban aquel acontecimiento histórico de su coronación que se realizó el 5 de noviembre de 1976 en los predios del Estadio Hiram Bithorn en San Juan. 

Al filo de las 3:00 p.m., hora dedicada a la Divina Misericordia, hizo presencia Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar, el cual estuvo expuesto para su adoración durante una hora aproximadamente. Al mismo tiempo se hizo el rezo de la Coronilla de la Divina Providencia. Esta tiene la particularidad de ser una compilación de oraciones con el propósito de pedir protección a Dios a través de la intercesión de la Madre de la Providencia Divina.  

Seguido de esto, a las 4:15 p.m. se rezó el Santo Rosario y la celebración culminó con la Santa Misa, presidida por el Arzobispo de San Juan, Mons. Roberto O. González Nieves, OFM, en compañía de miembros del clero y Mons. Tomás G. González González, recién ordenado Obispo Auxiliar de San Juan en la víspera de la solemnidad.  

En su homilía, monseñor Roberto resaltó el acontecimiento que también se celebró durante ese mismo día: la Jornada Mundial de los Pobres. Así también hizo alusión a que la pobreza la podemos ver “a la vuelta de la esquina”, en los semáforos y en las comunidades cercanas, pero que la providencia y misericordia de Dios nos cubre a todos. “Nunca dejemos de pedirle a María ni encomendarle nuestras necesidades”… “Nuestro auxilio verdadero viene del Señor”, añadió.  

En ese mismo ambiente de fiesta, durante la celebración eucarística también se admitió al ministerio del acolitado al seminarista Julio Motta Cintrón, siendo este un paso más en el camino hacia el sacerdocio. El arzobispo le entregó al nuevo acólito una patena que será utilizada en su servicio en el altar. Le acompañaron miembros de su familia y amigos. Oremos por su vocación.

Virgen Santa de la Providencia, intercede por todos los puertorriqueños: niños, jóvenes y adultos. Gracias por darnos esperanza y nunca dejarnos solos, Madre del Dios providente. Recordamos que “como el canto del coquí, tú también eres de aquí”… 

Jorge Rodríguez

j.rodriguez@elvisitantepr.com 

X: jrodriguezev 

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