Una práctica religiosa, curiosa para algunos, es muy común cada 3 de febrero: la bendición de la garganta, por intercesión de San Blas. ¿Por qué o para qué recibir la bendición de la garganta es tan importante para algunos? 

San Blas es uno de esos santos que no se conoce mucho sobre él. Sin embargo, se conoce que fue un obispo y médico que nació en la región donde hoy día es Turquía. Se cree que este hombre sufrió martirio por su fe ya que murió decapitado luego de haber sido torturado. Pero ¿de dónde proviene la tradición de bendecir las gargantas? 

Origen de la bendición 

Esta práctica religiosa de bendecir la garganta proviene por un milagroso suceso que se atribuye a la intercesión del santo Blas ante un niño. En un video publicado en YouTube por Pegatólico –plataforma digital dedicada a la evangelización y el turismo religioso– Padre Julio Rolón Torres, párroco de San Blas de Illescas de Coamo explicó lo siguiente: “Cuenta la tradición que una madre se acercó a él (San Blás) pidiendo que curara a su hijo, que se había atragantado con una espina de pescado”. Este niño podía perder la vida por atragantamiento, pero “el santo lo que hizo fue tocarlo y rezar por él”, añadió. “El niño milagrosamente se salvó” –completó el presbítero– gracias a la plegaria del santo y la fe de su madre. 

Este hecho histórico confirma que Blas no solo salvó vidas a través de su profesión de médico, sino que también a través de la oración ayudó a curar a muchos más y evitar el riesgo de ser asfixiados por alimentos u objetos tragados o estancados en la garganta. Así se dio paso al nombramiento del santo como patrono de la garganta por su fama de intercesión ante Dios con el propósito de curación. 

La garganta

Por otra parte, cabe mencionar que la garganta es una de las partes más importante del cuerpo, aunque no lo parezca, pues desempeña la acción de tragar y pasar de la boca al estómago cualquier sustancia solida o líquida. Además, de permitir la respiración, la producción de sonidos e incluso la defensa de enfermedades. 

Hoy día, con todas las enfermedades que afectan el sistema respiratorio de las personas, es más que necesario acudir también a estos recursos que a través de la fe pueden ser beneficiosos sin dejar a un lado los remedios médicos y naturales de los cuales se conoce su verdadera efectividad. Esto no quiere decir que, con la simple bendición de la garganta, la persona estará totalmente curada –que puede suceder mediante la fe– sino que puede ser algo complementario al tratamiento médico, lo cual se recomienda. Y aunque San Blas es el patrono de los médicos, esto no es un tratamiento de esa índole. 

Tradición coameña 

Acontece que la comunidad parroquial de San Blas de Illescas del Municipio de Coamo ha tenido la maravillosa labor de mantener la tradición del rito de bendición de la garganta a los fieles católicos en la fiesta de su santo patrono, el obispo San Blas. Por años, esta práctica se ha realizado en Coamo con las velas que se utilizan el día antes para la festividad de la Virgen de la Candelaria, copatrona del municipio y del templo. Estos velones se emplean para la bendición acercándolos a la garganta de los fieles al mismo tiempo que se realiza una oración para pedir la intercesión de “santo de la garganta” ante cualquier condición, enfermedad o situación en el área entre la cabeza y el pecho de la persona, es decir, en la garganta. 

En algunos lugares se utilizan dos velas atadas a un cordón de color rojo, formando una cruz que se coloca sobre o cerca de la garganta de la persona a la que se bendice. La oración sugerida para ese momento de dicha bendición es la siguiente: Por intercesión del obispo y mártir San Blas, el Señor te libre de toda enfermedad de la garganta y de cualquier otra enfermedad, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 

Cabe destacar que, como dice la oración, quien realmente libra del mal o alguna enfermedad de la garganta, en este caso, es el Señor, y no el santo propiamente. Es decir, se le solicita su mediación entre Dios y el hombre para que, Dios obre el milagro en la persona a la cual se le bendice la parte posterior del cuello. 

Templo de milagros 

Coamo fue el tercer municipio fundado en Puerto Rico. El inicio de los pueblos de la Isla era marcado en su mayoría por el establecimiento de un templo parroquial que acogiera a los pobladores del área. Tanto la parroquia como el municipio de Coamo se fundó en el 1661, pero el templo actual se construyó entre ese año y el 1784. El primero fue de madera, paja y yagua, como establece una placa colocada fuera del templo. Por lo tanto, se cree que es una de las iglesias más antiguas que aún se mantienen en pie desde su construcción y que continúa evangelizando desde su fundación en el siglo XVII. 

El interior del templo, con estilo barroco-colonial, alberga majestuosas obras de arte, entre pinturas y esculturas de santos muy antiguas. Algunas de ellas son la imagen de San Blas y de la Virgen de la Candelaria, patronos parroquiales. Otra joya que permanece en el templo es una copia del cuadro de la Virgen de la Valvanera, a la cual se le atribuye un suceso milagroso en tiempos de cólera cuando “libró de la mortandad en nuestro pueblo”, según contó el Padre Julio

Jorge L. Rodríguez Guzmán 

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