(Homilía del Domingo del Buen Pastor en la Catedral San Juan Bautista)

Mons. Roberto O. González Nieves, OFM, Arzobispo Metropolitano

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy, cuarto domingo de Pascua, la Iglesia celebra la fiesta del Buen Pastor.

Jesús, a lo largo del Evangelio, se nos ha presentado de muchas maneras: el domingo de Ramos, lo veíamos como Rey; en otras ocasiones como cordero, como piedra angular, como camino, como verdad, como vida, como la vid verdadera. Hoy se presenta el mismo como el Buen Pastor.

Y, va un poco más lejos, nos da las características de lo que consiste en ser un buen pastor. Pero, antes, lo distingue del asalariado, lo contrasta. El asalariado no le importa nada. No le importa las ovejas, ni lo que lesuceda, el asalariado no tiene compromiso, ante el peligro huye; le importa la paga, cuánto dinero le pagaran, cuanto ha de recibir. El asalariado ante la menor prueba y o amenaza, “pone los pies en polvorosa” como solemos decir para que vengan los lobos de la vida a hacer estragos, a dispersar, a matar, a triturar personas.

Ese asalariado ve el deterioro de sus ovejas y huye, vuela, se esconde, voltea la cara; ve su tristeza y desaparece, ve su temor y las abandona, ve su sufrimiento y le responde con su insensibilidad. Para el asalariado, su relación con las ovejas es cuestión de precio, es una relación comercial, no lo mueve el amor, ni el bienestar, sino una paga, el lucro, unas cuantas monedas. 

¿Quién es ese asalariado? Para el Papa Francisco, es aquel jefe, clérigo que no le importa el pueblo, lo que siente, lo que experimenta. Veamos: “En cambio, los demás, en este caso el jefe de la sinagoga, aquel grupito de clérigos, doctores de la ley, algunos fariseos, saduceos, los ilustres, vivían separados del pueblo, empobreciéndolo continuamente… estos no eran buenos pastores, estaban cerrados en su propio grupo y no les importaba el pueblo: tal vez les importaba, cuando había terminado el servicio religioso, ir a ver cuánto dinero había en las ofrendas, eso les importaba, pero no estaban cerca del pueblo, no estaban cerca de la gente”, (Homilía, 3 de noviembre de 2017).

Jesús nos advierte del peligro para el pueblo de tener un líder, un pastor, un obispo, un sacerdote, un religioso, una religiosa, un obrero, o un sistema de gobierno, una iglesia, una escuela, un guía con la mentalidad del asalariadoque es una mentalidad “del a mí plin, del para allá ni voy a mirar, del que venga atrás que arree” de quien dice, “lo más importante es que yo esté bien”; la mentalidad calculadora del business as usual  la mentalidad de las treinta monedas, donde todo tiene un precio, aunque sea la vida del otro, la fe de un pueblo, su salvación.

Quien viene al servicio religioso o cualquier otro servicio, con esa mentalidad tan dañina, insensible inmoral del asalariado, solo se acerca al pueblo para explotarlo, para servirse de él. Decía el Papa: “Pero, y los demás, los que siguen el camino del clericalismo, ¿a quién se acercan? se acercan siempre al poder de turno o al dinero y son malos pastores: ellos piensan solo en cómo subirse al poder, ser amigos del poder y negocian todo o piensan en el bolsillo y esos son los hipócritas, capaces de todo…el pueblo no le importa a esta gente. Y cuando Jesús les dice ese buen adjetivo que utiliza tantas veces con estos —“hipócritas”— ellos se ofenden: “Pero nosotros no, nosotros seguimos la ley”». (Ibid)

En contraste, Jesús nos da, tres características del buen pastor, del buen dirigente, del buen servidor, del buen padre o madre, del buen cristiano, del buen vecino. 

1. La primera característica del Buen Pastor es dar su vida por las ovejas. Es en la manera de asumir la cruz que se da la vida por los demás como lo hizo Jesús.  Ayer leía una noticia de que cada once días un sacerdote era asesinado en algún lugar del mundo. A nuestro lado, fuimos testigos del testimonio de un buen pastor, a imitación de Cristo, Mons. Óscar Romero, Arzobispo de San Salvador y mártir, ahora beato y pronto a ser canonizado. 

La actitud del buen pastor no es la de dominar una masa de personas, sino de amarlas, de comprometerse en cuerpo y alma con ellas, de acercarse a ellas, de meter el dedo en sus llagas, no para abrir la herida, sino para sanarla, como San Pedro, en la primera lectura de hoy. El Buen Pastor da la vida, no la quita. Squita la vida con la violencia, se quita la vida del otro con el odio, con la irresponsabilidad, con el bullying y el rechazo, con el escándalo, con la indiferencia, con la frialdad. Cuando quitamos la esperanza, quitamos también la vida de aquellos que se supone sirvamos y en Cristo salvemos.

2. La segunda característica del Evangelio de este domingo sobre el Buen Pastor: conocer a las ovejas. Para conocer las ovejas, hay que estar en medio de ellas, compenetrarse, mirarlas, oírlas, escucharlas, hablarles,tocar sus heridas y abrazarlasNo se puede conocer a las ovejas por control remoto o por libros, o mediante una relación desde las gradas. No se trata necesariamente de conocerles su nombre, direcciones, núcleo familiar, profesiones, etc. Sino, de una relación interior honda y a una aceptación del otro, tal y como es; se trata de conocer el dolor, las heridas, los temores para darle vida, llenar esa vida con esperanza, la que brotó del sepulcro.

3. La tercera característica del Buen Pastor es el servicio a la unidad. Dice Jesús: “Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.” El buen pastor sale, está en camino, acompañando las ovejas. Le importa la dispersión de sus ovejas, sus pleitos, sus desavenencias, sus desilusionesse preocupa por su sana convivencia. La mejor oficina parroquial, el mejor obispado está en la calle, en las periferias, en los hospitales, en las cárceles, en los desastres, en las devastaciones, en las casas de las familias que sufren. ¡Esa es nuestra meta!

Oremos para que seamos todos y todas siempre buenos pastores para los demás, buenos pastores de nuestros hijos e hijas, del hermano y la hermana; buenos pastores de nuestra amada Patria.  Y pidamos al Buen Pastor nuestro conmueva el corazón de jóvenes para seguirlo como sacerdotes y religiosas y religiosos y diáconos. ¡Feliz Domingo del Buen Pastor

Audio | Homilía de Mons. Roberto González Nieves | Domingo del Buen Pastor en la Catedral San Juan Bautista:

 

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